El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) registró en diciembre una variación mensual prácticamente neutra, del 0,01%, lo que permitió cortar una racha de caídas consecutivas. Sin embargo, el indicador mostró una baja del 0,8% en relación con diciembre de 2024, reflejando un cierre de año todavía frágil para la economía argentina.
A pesar de ese retroceso interanual, el balance anual dejó un dato positivo: el nivel promedio del ICA-ARG durante 2025 se ubicó un 4,0% por encima del promedio del año anterior. El resultado estuvo fuertemente influenciado por el buen desempeño del sector agrícola y agroindustrial, que volvió a funcionar como un factor clave para amortiguar el impacto negativo de otros sectores.
Según el informe, durante 2025 las variables más afectadas fueron la producción industrial, el consumo minorista y el empleo registrado, que mostraron un desempeño débil a lo largo del año. En contraste, el dinamismo del agro permitió compensar parcialmente esas caídas y sostener el nivel general de actividad.
Otro dato que refleja la falta de una recuperación generalizada es el índice de difusión de series coincidentes, que mide el porcentaje de componentes del ICA que crecieron en los últimos seis meses. En el tramo final del año, ese indicador se mantuvo entre el 18% y el 22%, valores sensiblemente inferiores a los que caracterizan a una economía en expansión.
Mejor fue el cierre de 2025 para el Índice Compuesto Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG), que anticipa la evolución futura de la economía. En diciembre, el indicador avanzó un 0,5% mensual, con nueve de sus doce componentes mostrando aportes positivos, en una tendencia que viene consolidándose desde septiembre.
Entre las variables con mejor desempeño se destacaron los mercados financieros, el gasto de capital del gobierno nacional, el índice de confianza del consumidor, el tipo de cambio real multilateral y los precios de las materias primas de exportación. En sentido contrario, continuaron mostrando señales negativas la base monetaria, las transferencias de vehículos usados y el patentamiento de maquinaria.
Si bien la actividad económica atravesó un período de debilitamiento entre marzo y noviembre, los últimos datos permiten sostener una mirada algo más optimista de cara al inicio de 2026. La mejora en los indicadores líderes y la mayor estabilidad de variables clave, como las tasas de interés y el tipo de cambio, aparecen como condiciones necesarias para que la recuperación comience a extenderse hacia la industria, el empleo y el consumo.

