Los hospitales universitarios de la Universidad de Buenos Aires (UBA) atraviesan una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Así lo advirtieron sus directores médicos, quienes señalaron que, de no recibir los fondos adeudados por el Gobierno nacional, solo podrán sostener el funcionamiento durante los próximos 45 días.
La advertencia fue realizada en una conferencia de prensa en el Hospital de Clínicas, donde las autoridades denunciaron que, en los primeros cinco meses de 2026, no se transfirió ninguna partida del presupuesto destinado a la operación de los seis centros de salud que dependen de la UBA.
Según precisaron, la deuda total asciende a unos 80 mil millones de pesos, de los cuales al menos una cuarta parte debió haberse ejecutado entre enero y abril. Esta situación, afirmaron, pone en riesgo inmediato la continuidad de la atención sanitaria, que alcanza a unas 700 mil personas por año, además de afectar la formación de profesionales de la salud.
Un cuatrimestre sin fondos y el impacto en la atención
“Llevamos cuatro meses del presupuesto anual sin recibir un solo peso. Es muy difícil sostener la asistencia en estas condiciones”, explicó Norberto Lafos, director del Instituto Lanari, quien detalló que los hospitales debieron recurrir a medidas extraordinarias para seguir funcionando.
Entre ellas, mencionó el retraso en pagos a proveedores, la búsqueda de donaciones y el uso exclusivo de ingresos por obras sociales o prepagas para cubrir gastos urgentes como insumos y medicamentos.
El contexto se agrava por el aumento constante de los costos médicos, muchos de ellos dolarizados. “Los insumos siguen subiendo y eso hace cada vez más difícil planificar”, advirtió Lafos.
Funcionamiento reducido y prestaciones limitadas
El impacto de la falta de financiamiento ya se refleja en el funcionamiento diario. Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas, señaló que el establecimiento opera actualmente al 50% de su capacidad.
“No podemos internar pacientes ni avanzar con cirugías programadas porque no contamos con los insumos necesarios”, explicó. Además, indicó que el ajuste afecta servicios esenciales como seguridad, limpieza y provisión de oxígeno, un recurso clave para la atención médica.
Melo también alertó sobre el deterioro salarial del personal, con ingresos que en muchos casos se ubican por debajo de la línea de pobreza. “Se exige un sistema de salud de calidad, pero los salarios no acompañan”, sostuvo.
Reclamo por la ley de financiamiento
Las autoridades reiteraron el pedido para que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada el año pasado y ratificada por la Justicia, que establece la recomposición de partidas presupuestarias para el sector.
El reclamo se da en la antesala de una nueva movilización universitaria convocada para el 12 de mayo, donde el financiamiento será uno de los ejes centrales.
“Esto no es una discusión política, es una cuestión de números. Si no llegan los fondos, en poco más de un mes no vamos a poder seguir garantizando la atención”, concluyeron los directores, al describir un escenario crítico que amenaza el funcionamiento de uno de los principales sistemas de salud y formación médica del país.

