El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó este martes nuevos testimonios y revelaciones sobre la operación a la que fue sometido el exfutbolista a principios de noviembre de 2020, apenas semanas antes de su fallecimiento.
Durante la 13ª audiencia del debate oral que se desarrolla en San Isidro, declaró el neurocirujano Pablo Rubino, profesional de la Clínica Olivos que participó de la intervención quirúrgica y que aportó detalles inéditos sobre el procedimiento y el rol del imputado Leopoldo Luque.
Hasta ahora, una de las versiones más difundidas indicaba que Luque no había intervenido directamente en la cirugía debido a desacuerdos con la familia de Maradona. Sin embargo, Rubino aseguró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro que el médico sí tuvo participación activa en distintas etapas del procedimiento.
Según relató, fue convocado por autoridades de la Clínica Olivos para colaborar en la operación luego de que Maradona ingresara por un hematoma subdural. Antes de ingresar al quirófano, explicó que decidió realizar una nueva tomografía para evaluar la gravedad del cuadro.
El especialista sostuvo que las imágenes mostraban un “desplazamiento de cerebro” de aproximadamente seis milímetros, situación que, según indicó, hacía recomendable una cirugía urgente.
“El hematoma tenía un espesor de 14 milímetros y a partir de los 10 ya se aconseja operar porque puede evolucionar y generar una descompensación más grave”, explicó el neurocirujano durante su declaración.
Rubino detalló además que el cerebro de Maradona ya presentaba signos de compresión debido al aumento de presión intracraneal generado por el hematoma.
En relación con el rol de Luque, el médico afirmó que en el quirófano se dividieron tareas entre el equipo de la Clínica Olivos y el grupo del médico personal del exfutbolista, integrado también por el cirujano Ariel Sainz.
De acuerdo con el testimonio, Luque participó de la etapa inicial de preparación de la cirugía, mientras que Sainz comenzó la intervención. Posteriormente, el equipo encabezado por Rubino completó parte del procedimiento debido a dificultades técnicas surgidas durante la operación.
El neurocirujano describió la intervención como “sencilla” y señaló que el hematoma salió con una presión superior a la habitual, lo que confirmaba el nivel de compresión cerebral que padecía Maradona.
Durante la audiencia, Rubino también reconoció que no revisó la historia clínica completa del paciente antes de la cirugía, aunque aseguró que conocía antecedentes cardíacos del exfutbolista. En ese contexto, afirmó que consultó al cardiólogo de la clínica y que este le manifestó que Maradona “tenía el corazón de un chico de 20 años”.

