Cuatro décadas después, el duelo entre la Selección Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México 1986 continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva de los argentinos. No fue un partido más. Fue una tarde atravesada por la emoción, el contexto histórico y, sobre todo, por la actuación extraordinaria de Diego Armando Maradona, quien construyó una de las exhibiciones individuales más impactantes que haya entregado el fútbol.
Aquel 22 de junio, en el estadio Azteca, Argentina derrotó 2 a 1 a Inglaterra y avanzó a las semifinales del torneo que terminaría conquistando. Sin embargo, el resultado quedó eclipsado por dos jugadas que trascendieron el tiempo: la denominada “Mano de Dios” y el segundo gol de Maradona, considerado por especialistas, futbolistas y aficionados como el mejor tanto en la historia de los Mundiales.
Una actuación que desafió cualquier calificación
La influencia de Maradona en aquel encuentro fue absoluta. Participó en cada acción determinante y desarmó a la defensa inglesa con una combinación de talento, velocidad e inteligencia futbolística pocas veces vista.
La magnitud de su rendimiento fue tal que la mayoría de los medios argentinos le otorgaron la máxima puntuación posible. Sin embargo, hubo excepciones que quedaron como una curiosidad histórica. El diario Tiempo Argentino calificó su actuación con un 8, mientras que la revista Sólo Fútbol fue más allá de cualquier escala convencional y le otorgó 11 puntos.
El gol que quedó grabado para siempre
Tras abrir el marcador con la polémica “Mano de Dios”, Maradona protagonizó apenas unos minutos después una jugada que ingresó definitivamente en la historia del deporte. Recibió la pelota en campo propio, eludió a varios futbolistas ingleses en una carrera memorable y definió ante el arquero Peter Shilton para marcar un gol que sigue siendo considerado una obra de arte futbolística.
La acción quedó inmortalizada también por el relato de Víctor Hugo Morales, cuya descripción de la jugada se convirtió en una pieza emblemática de la cultura popular argentina. Su célebre “Barrilete cósmico” continúa siendo recordado como uno de los relatos deportivos más impactantes de todos los tiempos.

Una victoria con un significado especial
El partido se disputó apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, un contexto que otorgó una carga emocional adicional al enfrentamiento. Para muchos argentinos, aquella victoria representó mucho más que un resultado deportivo.
Con el paso de los años, el encuentro adquirió una dimensión legendaria. No solo por los goles de Maradona, sino también por el significado que tuvo para una generación que encontró en el fútbol una alegría inolvidable.
Cuarenta años después, aquella tarde en México sigue siendo recordada como uno de los momentos más brillantes de la historia del deporte argentino. Un partido que convirtió a Maradona en leyenda y dejó para siempre el gol que muchos consideran el mejor de todos los tiempos.


