Las decisiones deportivas “corresponden a las instituciones deportivas, no a los políticos”, declaró este lunes el comisario europeo de Deportes, Glen Micallef, tras el levantamiento de la suspensión al estadounidense Folarin Balogun por la FIFA que sacudió el Mundial 2026.
“Ejercer una influencia sobre las decisiones deportivas socavaría la autonomía del deporte”, advirtió Micallef en una publicación en la red social X.
La declaración del funcionario de la Unión Europea (UE) responde a la medida adoptada el domingo por el comité disciplinario de la FIFA, que suspendió por un año la aplicación de la sanción automática de un partido derivada de la tarjeta roja recibida por Balogun. La decisión permite al delantero de Estados Unidos enfrentar este lunes a Bélgica en los octavos de final en Seattle.
Dos fuentes familiarizadas con el caso confirmaron a la AFP que el presidente estadounidense, Donald Trump, llamó al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle revisar la sanción automática de un partido que Balogun recibió tras ser expulsado ante Bosnia-Herzegovina. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, también solicitó públicamente la revocación del castigo.
La UEFA: “Se cruzó una línea roja”
La UEFA calificó la decisión de la FIFA como un acto que “cruzó una línea roja”. “El fútbol, como cualquier otro deporte, se basa en reglas, que son el fundamento de una competición justa, honesta y transparente”, señaló la confederación europea en un comunicado, expresando su incredulidad ante una medida que consideró “sin precedentes, incomprensible e injustificable”.
El ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Maxime Prevot, también cuestionó la resolución de la FIFA antes del partido de octavos de final.
“Si una llamada telefónica es realmente la razón de esta decisión incomprensible, sería una violación flagrante de las reglas más básicas del fútbol y del deporte”, declaró Prevot en un comunicado. “¿Cómo podría la FIFA todavía defender de manera creíble el juego limpio?”, añadió.
Por su parte, el primer ministro belga, Bart De Wever, no hizo comentarios directos, pero su equipo de comunicación remitió a una publicación satírica en la cuenta de Instagram de su gato Maximus, que mostraba al felino junto a una tarjeta roja con la leyenda: “¿Tarjeta roja? ¡Yo voy a jugar igual!”.
Desde Suiza, el expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, sumó críticas a la gestión de Infantino.
“Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas políticas”, escribió Blatter en X. “Se anulan por reglas, evidencia y órganos independientes. El fútbol nunca debe convertirse en el patio de recreo del poder político”, concluyó el exdirigente de 90 años.
El director técnico de la selección de Bélgica, Rudi Garcia, también manifestó su rechazo durante una rueda de prensa en Seattle: “No sabía que en la Copa del Mundo de la FIFA el 5 de julio se había convertido en el 1 de abril, y que era el Día de los Inocentes”.
Fuente: AFP

