El dato ubica al aglomerado santafesino por encima del promedio nacional, que en el mismo período fue del 32,3%. A nivel país, unas 9,7 millones de personas fueron consideradas pobres dentro de los 31 aglomerados urbanos relevados, mientras que la indigencia alcanzó al 7,5%.
La situación también muestra una diferencia importante con el Gran Rosario, donde la pobreza fue del 23,1%, equivalente a unas 315.000 personas.
Los ingresos perdieron terreno frente al costo de vida
Uno de los factores que explica el deterioro es que los ingresos familiares crecieron muy por debajo del valor de las canastas básicas.
Durante el primer semestre, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%, mientras que la canasta básica alimentaria subió 21,4% y la canasta básica total avanzó 19,6%.
Esa diferencia terminó empujando nuevamente hacia arriba los índices de pobreza e indigencia.
Entre los hogares pobres, el ingreso familiar promedio fue de $922.755, mientras que la canasta básica total llegó a $1.440.395. La brecha fue superior a los $517.000.
La pobreza infantil sigue siendo uno de los datos más duros
El informe también refleja un fuerte impacto entre niños y adolescentes.
En el primer semestre de 2026, el 44,5% de los menores de 14 años vivía en hogares bajo la línea de pobreza.
Si se amplía la medición hasta los 17 años, el porcentaje llega al 45,2%. Entre los chicos de 6 a 11 años, la pobreza alcanza al 47,7%.
La pobreza volvió a subir en el país
A nivel nacional, el índice pasó del 28,2% en el segundo semestre de 2025 al 32,3% en la primera mitad de 2026, una suba de 4,1 puntos porcentuales.
De esta manera, se interrumpieron tres períodos consecutivos de descenso de la pobreza. Sin embargo, frente al primer semestre de 2025, cuando había sido del 31,6%, el propio INDEC aclaró que la diferencia no es estadísticamente significativa.
En ese escenario, el dato del Gran Santa Fe sobresale por ubicarse más de seis puntos por encima del promedio nacional y expone la fuerte incidencia de la pobreza en la región.