La actividad económica registró en julio su mayor caída mensual desde la pandemia. Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada.
El indicador también mostró una baja de 1,4% en comparación con julio de 2025, mientras que el acumulado de los primeros siete meses del año mantiene una suba de 1,7%.
El retroceso mensual fue especialmente significativo porque el dato de julio se ubicó muy por debajo de la evolución registrada en los meses anteriores. El comportamiento de la economía durante 2026 viene mostrando fuertes variaciones entre períodos, con meses de crecimiento seguidos por nuevas caídas.
Industria y comercio, entre los sectores más golpeados
La caída de julio estuvo acompañada por retrocesos en varios de los sectores de mayor peso en la actividad económica. En la comparación interanual, el comercio mayorista, minorista y las reparaciones registraron una baja de 5,1%, mientras que la industria manufacturera cayó 4,6%.
También se registraron descensos en la construcción, con 3,3%, y en la intermediación financiera, que retrocedió 3%. En total, ocho de los 15 sectores relevados por el INDEC mostraron variaciones negativas frente a julio del año pasado.
En el otro extremo, siete sectores tuvieron resultados positivos. La pesca registró un incremento interanual de 424,5%, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó 8,4%. También crecieron la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con 0,7%, y hoteles y restaurantes, con 2,5%.
Qué factores explican la caída
El resultado de julio estuvo precedido por fuertes bajas en indicadores sectoriales. La producción industrial manufacturera había registrado una caída mensual del 5%, mientras que la construcción retrocedió 4,6%, datos que anticipaban un mes complicado para el nivel general de actividad.
Entre los factores que incidieron sobre algunos sectores aparecen cuestiones coyunturales. Desde el Gobierno se mencionaron la menor disponibilidad de gas para la industria, las mayores lluvias y nevadas que afectaron a la construcción, la minería y algunos servicios, además de una menor cantidad de horas trabajadas en determinadas actividades durante el Mundial de fútbol.
Analistas privados, en tanto, señalaron además factores de carácter más estructural, como el desempeño de las actividades no primarias, el comportamiento de los salarios reales y la evolución del crédito.
El riesgo de una recesión técnica
El fuerte retroceso de julio volvió a instalar el debate sobre la posibilidad de que la economía argentina ingrese en una recesión técnica, que técnicamente implica dos trimestres consecutivos de caída de la actividad.
El segundo trimestre de 2026 ya había cerrado con una contracción de 0,6% respecto del primero. Por eso, la evolución de agosto y septiembre será determinante para establecer si el tercer trimestre también termina con una variación negativa.
Algunos análisis privados plantean que la economía necesitaría una recuperación significativa durante los dos meses restantes del trimestre para evitar una nueva contracción trimestral. El comportamiento de agosto será, en ese sentido, uno de los principales datos a seguir.
Por ahora, el dato oficial muestra una economía que mantiene un crecimiento acumulado durante 2026, pero que atraviesa una fuerte desaceleración en el margen. La caída de julio, además, estuvo acompañada por retrocesos en sectores con un peso importante en el empleo y el consumo interno.