Pandanés, la cadena de panaderías que llegó a contar con 25 sucursales en la Ciudad de Buenos Aires, cerró todos sus locales y desvinculó a unos 150 trabajadores. La decisión fue comunicada durante la madrugada de este viernes mediante un mensaje de WhatsApp.
Según informó la empresa, la situación financiera se volvió insostenible y no logró conseguir los fondos necesarios para continuar con sus operaciones. Por ese motivo, anunció el cierre definitivo y el inicio del proceso para solicitar la quiebra.
Los trabajadores también se encontraron con que no podían ingresar a los establecimientos para retirar sus pertenencias, debido a que las cerraduras habían sido cambiadas.
La firma ya atravesaba un concurso preventivo luego de registrar una fuerte caída en sus ventas. En una presentación judicial había señalado que la recesión, la inflación, el aumento de los costos y la retracción del consumo habían provocado una disminución superior al 50% respecto de sus niveles históricos.
Pandanés había intentado sostener su actividad mediante distintas medidas, entre ellas la reducción de costos, renegociaciones de alquileres, cambios de proveedores y modificaciones en su esquema operativo. Sin embargo, la situación financiera continuó deteriorándose.
La empresa también acumuló cheques rechazados y había comenzado a cerrar algunas sucursales en las últimas semanas. El viernes anterior habían bajado sus persianas los locales de Villa Crespo y Villa Devoto.
El cierre se produce en un contexto de retracción del consumo de productos panificados. Según datos citados en el informe, la Cámara de Industriales Panaderos señaló fuertes caídas en las ventas de pan, facturas y productos de pastelería.
Con el pedido de quiebra, la situación de la empresa y sus trabajadores quedará ahora vinculada al proceso judicial correspondiente.