A pocos días de que la Cámara de Diputados debata en el recinto diferentes proyectos orientados a buscar soluciones frente a la alta tasa de morosidad en el país, un informe elaborado por la Fundación Pensar —el think tank vinculado al PRO— encendió las alarmas al revelar que el indicador alcanzó el máximo histórico de la serie iniciada en enero de 2010.
De acuerdo con el relevamiento, el 54% de los argentinos aseguró haberse atrasado o haber dejado de pagar algún compromiso por motivos estrictamente económicos durante los últimos meses, reflejando el fuerte impacto de la contracción de los ingresos en la vida cotidiana de los hogares.
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El peso de las deudas y el crédito al consumo
El documento elaborado por el centro de estudios destaca que uno de los problemas más críticos se concentra en el financiamiento destinado al consumo. Ante ingresos ajustados y la persistente dificultad para afrontar gastos esenciales, los índices de irregularidad financiera registraron marcas muy elevadas:
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Préstamos personales: La morosidad alcanzó una irregularidad del 16,7%.
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Tarjetas de crédito: El nivel de atraso trepó hasta el 12,8%.
Frente a este escenario de creciente endeudamiento familiar, la discusión parlamentaria llega con posturas divididas sobre el alcance de las medidas a implementar. Cabe destacar que el PRO firmó recientemente el dictamen impulsado por el oficialismo, un proyecto que no contempla soluciones directas o alivios inmediatos para quienes ya arrastran deudas, sino que se focaliza en promover la educación financiera y una mayor información para prevenir a futuros deudores.