El informe se basa en el Índice Mensual de Precios Relativos, que compara el costo de bienes y servicios en Argentina con el de otros países latinoamericanos. La medición tiene en cuenta tanto la evolución de los precios internos como los movimientos de los tipos de cambio.
Cómo evolucionaron los precios en dólares
Durante julio, la inflación argentina fue del 2,1%, mientras que el dólar oficial aumentó un 2,4%. Esa diferencia provocó una reducción del 0,3% en los precios expresados en moneda estadounidense.
La tendencia se sumó a la baja registrada en junio. Entre octubre de 2025 y mayo de 2026, los precios locales habían acumulado un incremento del 24% en dólares. En junio y julio, en cambio, retrocedieron un 2,1% en conjunto.
No obstante, los datos de agosto anticiparon un nuevo encarecimiento: con una inflación del 1,7% y una suba del 1% del tipo de cambio oficial, los precios argentinos habrían aumentado un 0,7% en dólares. Para determinar cómo evolucionó la posición del país frente a sus vecinos, todavía es necesario conocer los datos correspondientes al resto de la región.
Argentina frente a América Latina
En julio, el índice general de precios de Argentina se ubicó en 98,3 puntos, tomando como referencia un promedio regional de 100. Esto significa que el país se encontraba un 1,7% por debajo de la media latinoamericana.
Sin embargo, la posición argentina varía según el país con el que se compare. Uruguay, Costa Rica y México registraron niveles de precios superiores, mientras que Brasil, Chile, Colombia, Honduras y Ecuador se ubicaron por debajo.
La evolución cambiaria también modificó el orden regional. Argentina volvió a quedar por encima de Chile, con un índice de 98,3 puntos frente a los 97,6 de ese país. El cambio se produjo principalmente por la depreciación de la moneda chilena, que redujo sus precios medidos en dólares.
En una comparación internacional más amplia, los precios argentinos permanecieron muy por debajo de los de economías como Islandia, Suiza y Estados Unidos.
Los rubros donde Argentina es más cara
El promedio general no refleja las diferencias que existen entre los distintos sectores del consumo. Según el relevamiento, Argentina presenta precios superiores a la media latinoamericana en cinco grandes categorías: restaurantes, indumentaria, comunicaciones, recreación y equipamiento del hogar.
Los restaurantes encabezan la comparación, con un índice de 153 puntos, mientras que la indumentaria alcanza los 139. En comunicaciones, el indicador llega a 137 puntos y en recreación a 121.
En equipamiento del hogar, el índice se ubica en 107 puntos. El transporte, con 102, permanece prácticamente alineado con el promedio regional.
En sentido contrario, otros sectores presentan precios relativamente más bajos. Alimentos registra 97 puntos; educación, 92; vivienda y servicios, 90; alcohol y tabaco, 75; y salud, 64.
Qué pasó con los precios durante el último año
La evolución de julio mostró una reducción de los precios relativos en diez de los once rubros analizados. La excepción fue recreación.
La mayor caída se registró en indumentaria, cuyos precios bajaron un 4,1% frente al promedio regional. Le siguieron alcohol y tabaco, con una disminución del 1,8%, y vivienda y servicios, con un retroceso del 1,4%.
En la comparación interanual, el nivel general de precios argentino permaneció prácticamente estable respecto de América Latina, con una variación del 0,6%. Sin embargo, hubo movimientos diferentes según la categoría: mientras la indumentaria se abarató en términos relativos, vivienda y servicios, comunicaciones, transporte, educación y alimentos registraron aumentos.
Desde noviembre de 2023, los mayores incrementos relativos se concentraron en vivienda y servicios, con un 50,4%; comunicaciones, con un 24,1%; educación, con un 12,6%; y transporte, con un 5,7%.
Los datos muestran que la reducción de los precios argentinos en dólares no implica que el país sea barato en todos los sectores. La comparación internacional sigue marcada por fuertes diferencias entre bienes, servicios y categorías de consumo, en un contexto en el que la evolución del tipo de cambio resulta determinante para medir el costo de vida relativo.