Según las proyecciones del organismo, el nivel del Paraná en el Dique II del Puerto de Santa Fe alcanzaría los 4,80 metros hacia finales de octubre y se ubicaría entre los 5 y los 5,20 metros durante los primeros días de noviembre.
Estos valores se aproximan a los 5,30 metros, que constituyen la referencia de alerta para la capital santafesina.
Borus explicó que la región está ingresando en una etapa de mayor impacto del fenómeno El Niño, con precipitaciones importantes que podrían sostener la tendencia creciente de los ríos.
Las lluvias en la cuenca impulsan la crecida del Paraná
El especialista señaló que durante los últimos días se registraron precipitaciones significativas en distintos sectores de la cuenca del Plata, especialmente en la cuenca media del río Paraguay y en las nacientes del Paraná.
A este panorama se suma la situación del río Uruguay, que también atraviesa un período de importantes aportes de agua.
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es el estado de saturación de los suelos, que reduce la capacidad de absorción de nuevas precipitaciones.
“Las lluvias caen sobre un suelo saturado y es como si cayeran sobre un vidrio. Cuando llueve, gran parte de lo que cae es excedente y va para los ríos”, explicó Borus.
Esta situación provoca que una proporción importante del agua de lluvia escurra hacia los cursos fluviales, favoreciendo el aumento de sus niveles.
¿Puede el río Paraná alcanzar el nivel de alerta en Santa Fe?
De acuerdo con las estimaciones actuales del INA, el Paraná podría ubicarse entre los 5 y los 5,20 metros a comienzos de noviembre, a pocos centímetros del nivel de alerta establecido en 5,30 metros.
Sin embargo, Borus aclaró que las proyecciones podrían modificarse de acuerdo con la intensidad y distribución de las lluvias que se registren durante las próximas semanas.
“Los niveles quizás se acerquen a la alerta. En principio esa es la perspectiva. Vamos a ver en función de las lluvias que se están dando”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que el comportamiento de las precipitaciones previstas para lo que resta de octubre será determinante para establecer hasta dónde podría llegar la crecida.
Por el momento, se trata de un pronóstico hidrológico y no de una confirmación de que el río alcanzará el nivel de alerta.
Los efectos de El Niño podrían extenderse hasta 2027
El ingeniero del Instituto Nacional del Agua también se refirió a la evolución del fenómeno climático El Niño y su influencia sobre el comportamiento de los principales ríos de la región.
Según explicó, octubre sería el período de mayor calentamiento asociado al fenómeno, mientras que a partir de noviembre podría comenzar una declinación gradual.
No obstante, aclaró que una disminución de la intensidad del fenómeno no significa que sus efectos desaparezcan inmediatamente.
Por el contrario, las lluvias importantes y el crecimiento de los ríos podrían continuar manifestándose hasta el otoño de 2027.
Las próximas semanas serán claves para Santa Fe
Con este escenario, los especialistas seguirán de cerca las precipitaciones en las cuencas superiores y su impacto sobre los niveles del Paraná frente a la capital provincial.
La evolución del río dependerá no solamente de las lluvias que se registren en Santa Fe, sino también de las precipitaciones que ocurran aguas arriba y del tiempo que demoren esos aportes en llegar a la región.
Las estimaciones del INA anticipan así un cambio significativo en el comportamiento del Paraná durante las próximas semanas, con una creciente que podría llevarlo a niveles cercanos a la alerta.
El seguimiento de las alturas hidrométricas será fundamental para anticipar posibles impactos en las zonas ribereñas y adoptar medidas preventivas en caso de que la tendencia se mantenga.