Este 13 de enero se cumplen nueve años de la muerte de Horacio Guarany, una de las figuras más trascendentales de la música popular argentina. Recordado eternamente como “el cantor del pueblo”, su voz profunda y comprometida sigue vigente en la memoria colectiva del país y en la historia del folclore.
Nacido como Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo el 15 de mayo de 1925 en Las Garzas, en el norte de la provincia de Santa Fe, Guarany forjó su identidad en un hogar humilde. Hijo de un trabajador correntino de origen guaraní y de una inmigrante española, creció junto a sus 13 hermanos, encontrando desde muy joven en la música folclórica su forma de expresión y camino de vida.
De Santa Fe a los grandes escenarios
Su carrera artística fue un camino de perseverancia. A los 17 años se trasladó a Buenos Aires, donde alternó diversos trabajos con presentaciones en bares y clubes. Sin embargo, su salto profesional llegó en 1957 con su debut en Radio Belgrano, momento que dio un impulso definitivo a su trayectoria.
Con el tiempo, Guarany se transformó en una figura central del Festival Nacional de Folklore de Cosquín y se consolidó como una de las voces más convocantes del género durante décadas.
Un legado de himnos populares
La obra de Guarany es extensa y fundamental para el cancionero nacional. Grabó más de 57 discos como solista y fue autor de verdaderos himnos como Si se calla el cantor, Guitarra de medianoche, Milonga para mi perro y Regalito.
Su figura trascendió la música, incursionando en el cine con películas emblemáticas como Argentinísima y Si se calla el cantor. A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Konex de Platino como mejor cantante masculino de folclore.
A casi una década de su partida, el orgullo de Las Garzas sigue presente en cada guitarreada y festival, manteniendo viva la llama de un artista que nunca calló.


