La Terminal de Ómnibus de Santa Fe vuelve a estar en el centro de la discusión pública: a menos de un año de la inauguración de la obra que reconstruyó todo su ingreso y la calle interna, ya se registran daños visibles en el pavimento. En la esquina de Suipacha y Belgrano, uno de los puntos de mayor circulación de colectivos, un bache de dimensiones importantes encendió las alertas y reabrió el debate sobre la durabilidad de la intervención ejecutada por el Municipio.
El antecedente es reciente. En mayo de 2024, Veo Noticias había documentado el deterioro extremo del pavimento en esa zona, con hundimientos, grietas y roturas profundas que complicaban el tránsito y representaban un riesgo para usuarios y choferes. Ante esa situación, el Municipio puso en marcha una obra integral que incluyó la reconstrucción total del ingreso y la recomposición de la calle interna de la terminal. Los trabajos demandaron aproximadamente cuatro meses y fueron inaugurados el 5 de febrero de este año, con el objetivo de garantizar un acceso seguro, resistente y adecuado al flujo constante de unidades de gran porte.
Sin embargo, apenas meses después, el panorama vuelve a mostrar señales preocupantes. El nuevo bache —ubicado en el cruce de Suipacha y Belgrano— se observa en plena traza de ingreso y afecta una zona en la que confluyen colectivos urbanos, interurbanos y de larga distancia. La rotura genera inestabilidad en la circulación y obliga a los vehículos a maniobrar para evitar el hundimiento, lo que ya provocó demoras y complicaciones en horarios pico.
La reaparición de daños en un sector recientemente intervenido abre interrogantes sobre la calidad de los materiales utilizados, la capacidad del pavimento para soportar el tránsito pesado y los controles aplicados durante y después de la obra. También vuelve a poner en agenda la necesidad de un mantenimiento más frecuente en áreas de alta exigencia, donde la combinación de peso, frenadas y giros cerrados suele acelerar el desgaste.


