A exactamente un año del brutal homicidio de Walter Paglia en su domicilio de Castelli al 3000, aún no hay detenidos ni personas identificadas. La causa, bajo investigación de la Fiscalía de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, continúa en un profundo hermetismo, mientras crece la incertidumbre entre familiares y vecinos.
Los hechos
El 13 de junio de 2024, hacia las 5.30 AM, Walter —de 47 años y padre de dos hijos— fue sorprendido por un intruso en su vivienda del barrio Mayoraz. Según el relato oficial, tras despertarse por ruidos, Paglia enfrentó a quien irrumpió con intenciones de robo. En medio del forcejeo, recibió al menos dos puñaladas mortales que le causaron la muerte.
La investigación está a cargo del fiscal Andrés Marchi, asistido por la División Homicidios de la Policía de Investigaciones. A poco de ocurrido el homicidio, se secuestró el arma blanca presunta —una cuchilla— y se levantaron huellas, sin embargo, la pesquisa, cargada de reserva, no ha avanzado con detenciones ni datos confirmados sobre el agresor.
En octubre de 2024, la Fiscalía difundió imágenes de un hombre con campera oscura circulando en las inmediaciones del lugar, antes y después del homicidio. A pesar de ello, no se logró identificarlo ni relacionarlo con la causa.
Recompensa y reclamos ciudadanos
En agosto de 2024, el Gobierno provincial ofreció una recompensa de 10 millones de pesos para quien aporte información útil, con la promesa de reserva absoluta de los datos.
A pocos días del crimen, una marcha con la consigna “¡Queremos seguridad!” recorrió desde la sede del Ministerio de Seguridad hasta Tribunales, reclamando justicia y mayor presencia policial.

Un año sin respuestas
Tras 12 meses, la causa permanece abierta pero estancada. No solo falta el autor material del ataque, sino también una reconstrucción clara del hecho. Ni siquiera se ha informado si las huellas levantadas fueron cotejadas o descartadas.
La familia sigue esperando avances. El ambiente judicial se mantiene hermético, mientras los vecinos del barrio Castelli al 3000 viven con una mezcla de miedo e indignación por la impunidad del caso.


