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Acuerdo Mercosur–Unión Europea: firma en enero y un largo camino hacia la vigencia plena

Tras 25 años de negociaciones, el Consejo de la UE aprobó de manera provisional el tratado comercial con el Mercosur. La firma está prevista para el 17 de enero en Asunción, aunque aún restan instancias clave de ratificación en ambos bloques.

10 de enero de 2026


Luego de un cuarto de siglo de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur dio un paso decisivo: el Consejo Europeo aprobó de manera provisional el tratado el pasado viernes 9 de enero, despejando uno de los principales obstáculos políticos para su concreción. Con ese aval, todo apunta a que la firma formal se realizará el próximo sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay.

La decisión fue adoptada con 21 votos a favor sobre un total de 27, tras intensas negociaciones internas y pese a la resistencia encabezada por Francia, donde el sector agropecuario mantiene fuertes objeciones al entendimiento. El respaldo mayoritario permitió evitar la conformación de una minoría de bloqueo y habilitó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a estampar la firma junto a los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El acuerdo, alcanzado políticamente hace poco más de un año, apunta a conformar la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado potencial de más de 720 millones de personas. Sin embargo, su recorrido aún no está completo y continúa siendo objeto de debate tanto en Europa como en Sudamérica.

Aval europeo y tensiones internas

La clave para destrabar la votación en el Consejo fue el cambio de postura de Italia, que semanas atrás había manifestado reparos al texto. Ese giro impidió que prosperara la estrategia francesa para frenar el avance del tratado.

Tras la aprobación, Von der Leyen calificó la decisión como “histórica” y sostuvo que Europa “envía una señal fuerte” al mundo, destacando la creación de un mercado compartido de cerca de 700 millones de consumidores. En la misma línea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró el avance y subrayó que el acuerdo permitirá a las empresas europeas acceder a nuevos mercados, aumentar exportaciones y generar empleo.

Desde Alemania, el canciller Friedrich Merz definió el entendimiento como un “hito en la política comercial europea”, aunque reconoció que el proceso fue excesivamente largo. En Francia, en cambio, el aval profundizó la tensión política interna: tanto sectores de izquierda como de derecha endurecieron sus críticas al gobierno de Emmanuel Macron y anticiparon acciones parlamentarias contra el acuerdo.

Repercusiones en el Mercosur

En Sudamérica, las reacciones fueron mayormente positivas. El presidente argentino Javier Milei consideró la decisión como una “buena noticia”, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, la calificó de “histórica” y destacó que permitirá nivelar a la Argentina frente a países que ya cuentan con preferencias comerciales con la UE. Además, remarcó que el tratado aportará previsibilidad normativa y facilitará la inserción de las pymes en cadenas globales de valor.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habló de un “día histórico para el multilateralismo” y subrayó la relevancia del acuerdo en un contexto global marcado por el avance del proteccionismo. Desde Paraguay, el presidente Santiago Peña celebró que la firma se concrete en Asunción y afirmó que marcará “el inicio de una nueva etapa para la región”, con más inversiones, transferencia tecnológica y reglas claras para el comercio.

Qué falta para que entre en vigencia

La firma del 17 de enero no implicará una aplicación inmediata del acuerdo. A partir de allí, el proceso avanzará por dos vías paralelas: el tratamiento en el Parlamento Europeo y la ratificación interna en cada uno de los países del Mercosur, de acuerdo con sus marcos constitucionales.

En el Parlamento Europeo, el acuerdo requiere mayoría simple para su aprobación. Si bien persisten resistencias —especialmente de eurodiputados franceses—, fuentes europeas señalan que no habría votos suficientes para bloquearlo. De cumplirse los plazos previstos, la aplicación inicial podría comenzar hacia finales de 2026.

No obstante, para la entrada en vigor plena del tratado —que incluye capítulos no estrictamente comerciales— será necesaria la ratificación de los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE. Ese proceso podría extenderse más allá de 2026.

El acuerdo es considerado “mixto”: mientras que la parte comercial, de competencia exclusiva de la UE, puede avanzar con aval del Consejo y el Parlamento Europeo, otros capítulos como medio ambiente, inversiones y propiedad intelectual requieren aprobación nacional.

El alcance económico del tratado

Una vez implementado, el acuerdo Mercosur–UE abarcará a 722 millones de habitantes y representará un PBI conjunto estimado en 22 billones de dólares, lo que lo convertiría en el mayor tratado comercial del mundo. Actualmente, el comercio bilateral asciende a unos 88.000 millones de euros anuales en bienes y 34.000 millones en servicios.

El núcleo del entendimiento prevé la eliminación de aranceles sobre el 90% del comercio bilateral, con plazos de desgravación más extensos que en otros acuerdos firmados por la UE. Para el Mercosur, el impacto se concentrará en el impulso a las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras. Para Europa, el objetivo es asegurar el abastecimiento de alimentos, energía y minerales críticos, además de facilitar el ingreso de su producción industrial a Sudamérica.

Estimaciones preliminares indican que la UE podría sumar alrededor de 10.000 millones de dólares anuales en exportaciones adicionales, mientras que las ventas europeas crecerían en cerca de 60.000 millones, consolidando un acuerdo que, aunque aún incompleto, ya marca un antes y un después en las relaciones comerciales entre ambos bloques.