El director del Hospital de Niños Orlando Alassia, Pablo Ledesma, llevó tranquilidad a las familias pero advirtió sobre la necesidad de extremar las precauciones ante la intensa ola de calor que afecta a la región. El profesional destacó que los niños y bebés conforman uno de los grupos más vulnerables debido a que no tienen completamente desarrollado su sistema de regulación térmica.
En declaraciones radiales, Ledesma explicó que el golpe de calor no es un evento súbito, sino la etapa final de un proceso que inicia con la exposición prolongada y la insolación. Si no se trata a tiempo, puede derivar en cuadros graves como deshidratación severa, convulsiones, trastornos neurológicos e incluso coma.
Señales de alarma en bebés
Para los lactantes, la observación de los padres es fundamental. El especialista indicó que la disminución en la ingesta de leche y la reducción en la cantidad de pañales mojados son signos claros de deshidratación que deben motivar una consulta médica inmediata.
El control debe ser indirecto pero constante: se debe vigilar si el niño está activo, si se alimenta con normalidad y si orina con la frecuencia habitual.
Hidratación y horarios prohibidos
El director del Alassia fue contundente respecto a la forma de hidratar a los menores una vez superada la lactancia exclusiva: “El niño necesita agua, no infusiones ni bebidas deportivas”. Aclaró que el mate, los jugos y las bebidas azucaradas no reemplazan una correcta hidratación con agua segura.
Respecto a la exposición al aire libre, recomendó evitar el sol entre las 10 y las 16 horas, momento en que los rayos UV tienen mayor impacto. “Un niño pequeño no tiene por qué estar tomando sol. Debe estar protegido con ropa clara, suelta y gorro”, señaló, desaconsejando los juegos físicos en los horarios de mayor sensación térmica.


