La ciudad de Santa Fe y la región centro de la provincia se preparan para atravesar una de las semanas más calurosas del verano. Según los últimos reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y diversos centros de monitoreo climático, rige un alerta amarilla por altas temperaturas, con registros que oscilarán entre los 38°C y podrían alcanzar los 40°C de máxima.
Una “semana ardiente”
Se prevé que la capital santafesina afronte una “semana ardiente”, caracterizada por la persistencia de aire cálido y húmedo. Aunque las temperaturas nominales rondarán los 38°C, la sensación térmica podría superar ampliamente esa barrera, situándose cerca de los 42°C en las horas de mayor insolación.
El cielo se mantendrá mayormente despejado o con leve nubosidad, lo que potenciará la radiación solar. Los especialistas advierten que no se esperan lluvias significativas que puedan traer un alivio inmediato a corto plazo.
Qué significa el Alerta Amarilla
El SMN categorizó la situación con el nivel amarillo, lo que implica que las temperaturas pueden tener un efecto leve a moderado en la salud, pero pueden ser peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo: niños y niñas, personas mayores de 65 años y aquellos con enfermedades crónicas.
Recomendaciones ante la ola de calor
Ante este escenario, las autoridades sanitarias y de Protección Civil recomiendan:
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Hidratación constante: Beber abundante agua durante todo el día, incluso si no se siente sed.
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Alimentación liviana: Priorizar el consumo de frutas y verduras.
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Protección solar: Evitar la exposición al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas.
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Vestimenta adecuada: Usar ropa ligera, de colores claros y sombreros.
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Actividad física: Reducir la actividad física intensa y realizarla en horarios donde la temperatura sea más baja (temprano a la mañana o al atardecer).
Pronóstico extendido
Se espera que estas condiciones de calor extremo se mantengan al menos hasta el próximo fin de semana. El viento predominante del sector norte continuará aportando aire caliente, manteniendo las temperaturas mínimas también en niveles elevados (por encima de los 24°C), lo que dificultará el refrescamiento nocturno de las viviendas.

