Una extensa nube de humo proveniente de los incendios forestales que afectan a Canadá cubrió este jueves amplias regiones del norte de Estados Unidos y llevó a las autoridades a emitir alertas por la peligrosa calidad del aire. Estados como Michigan, Minnesota, Illinois, Ohio y Nueva York registraron elevados niveles de contaminación atmosférica, lo que motivó recomendaciones para limitar la exposición al aire libre.
Los organismos de salud advirtieron que las concentraciones de partículas finas pueden provocar efectos adversos incluso en personas sin enfermedades preexistentes, por lo que instaron a permanecer en espacios cerrados siempre que sea posible.
Varias ciudades, entre las más contaminadas
El deterioro de la calidad del aire alcanzó niveles considerados insalubres e incluso peligrosos en distintas ciudades del Medio Oeste y la región de los Grandes Lagos.
Detroit llegó a ubicarse entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo, mientras que Minneapolis, Milwaukee, Chicago y Toronto también registraron índices de contaminación que obligaron a emitir advertencias sanitarias.
En algunos sectores de Estados Unidos se reportaron mediciones que superaron ampliamente los valores considerados seguros para la salud.
Suspensión de actividades por la contaminación
El avance del humo también obligó a modificar la agenda de distintas ciudades.
En Minnesota fueron suspendidos conciertos, actividades recreativas y eventos deportivos al aire libre. Además, las autoridades decidieron cerrar temporalmente piscinas municipales, campamentos, campos de golf y otros espacios públicos para reducir la exposición de la población.
En Chicago, varios habitantes describieron el fenómeno como una intensa niebla, aunque aseguraron que el aire provocaba irritación en los ojos y molestias respiratorias, lo que llevó a muchas personas a utilizar mascarillas.
Más de 850 incendios activos en Canadá
El origen del humo se encuentra en los incendios forestales que continúan afectando varias provincias canadienses.
De acuerdo con los últimos registros oficiales, permanecen activos 858 focos de incendio, de los cuales 111 están fuera de control. Las provincias más comprometidas son Manitoba, Saskatchewan y Ontario.
En lo que va de la temporada, el fuego ya consumió alrededor de 2,4 millones de hectáreas de superficie.
Algunas comunidades del norte de Ontario debieron ser evacuadas, mientras que autoridades indígenas denunciaron la destrucción casi total de algunas localidades alcanzadas por las llamas.
Un “río de humo” que cruzó la frontera
Especialistas explicaron que los fuertes vientos empujaron la enorme columna de humo hacia el sur, permitiendo que alcanzara regiones estadounidenses ubicadas a cientos de kilómetros de los focos de incendio.
La química atmosférica Emily Fischer, profesora de la Universidad Estatal de Colorado, describió el fenómeno como “un río de humo” que avanza sobre el Medio Oeste de Estados Unidos.
Según indicó, este tipo de episodios se vuelve cada vez más frecuente debido a las condiciones climáticas que favorecen incendios forestales de mayor magnitud e intensidad.
Nueva York reforzó las medidas preventivas
La ciudad de Nueva York también activó protocolos especiales ante el deterioro de la calidad del aire.
El humo generó cielos con tonalidades anaranjadas y un fuerte olor en distintos sectores de la ciudad, mientras que las autoridades distribuyeron mascarillas KN95 en bibliotecas, estaciones de policía y cuarteles de bomberos.
El alcalde Zohran Mamdani pidió extremar los cuidados y advirtió que los efectos del humo pueden afectar a cualquier persona, independientemente de su estado de salud, aunque recomendó prestar especial atención a adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Preocupación por eventos masivos
La situación también genera incertidumbre de cara a los grandes eventos previstos para los próximos días en la región, entre ellos la final del Mundial de fútbol que se disputará este domingo en Nueva Jersey.
Mientras tanto, continúan las tareas de combate del fuego en Canadá, donde más de 150 brigadas trabajan para contener los incendios. Las autoridades de ambos países mantienen coordinación permanente para monitorear la evolución del humo y minimizar los riesgos para la población.


