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América Latina, dividida tras la captura de Maduro: apoyos al operativo de EE.UU. y repudio a la intervención militar

La detención de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense provocó reacciones inmediatas en la región. Mientras varios gobiernos celebraron el hecho como el inicio de una transición democrática en Venezuela, otros rechazaron la acción por considerarla una violación a la soberanía y reclamaron la intervención de organismos internacionales.

03 de enero de 2026


La madrugada de este sábado marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana. Un operativo militar de gran escala llevado adelante por Estados Unidos, que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, generó una rápida y profunda división entre los gobiernos de América Latina.

Mientras en Caracas se registraban explosiones y movimientos militares, distintos países de la región comenzaron a fijar posición. En particular, varios gobiernos de orientación progresista activaron gestiones diplomáticas de repudio a la intervención de Estados Unidos, en contraste con otros mandatarios que celebraron la operación como el fin de un régimen autoritario.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó públicamente el éxito del operativo y el traslado de Maduro a territorio norteamericano, donde deberá enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo. El anuncio desató una cascada de pronunciamientos oficiales y mensajes en redes sociales en toda la región.

Los países que respaldaron la “libertad de Venezuela”

Gobiernos como los de Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Panamá expresaron su apoyo a la captura de Maduro y al operativo encabezado por Estados Unidos.

El presidente argentino, Javier Milei, fue uno de los primeros en pronunciarse. Celebró la detención del líder chavista y adelantó que Argentina acompañará la posición de Washington en la reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. “No había forma de que los venezolanos salieran de este equilibrio siniestro sin una acción de este tipo”, sostuvo en declaraciones televisivas.

Para Milei, la captura de Maduro representa “la caída de un dictador” que, según afirmó, se sostuvo en el poder mediante maniobras electorales irregulares.

En Chile, el presidente electo José Antonio Kast calificó la detención como “una gran noticia para la región” y afirmó que el chavismo operó como un “narcorégimen ilegítimo” que provocó una crisis migratoria masiva y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado. Además, instó a los gobiernos regionales a coordinar acciones para garantizar la salida definitiva del aparato chavista y avanzar en la reconstrucción democrática del país.

Paraguay también manifestó un respaldo explícito. La Cancillería sostuvo que la salida de Maduro debe abrir paso a la restauración del Estado de derecho, mientras que el presidente Santiago Peña consideró que la caída del régimen “solo puede ser una buena noticia” para el pueblo venezolano y ofreció cooperación internacional para una transición democrática.

Bolivia, a través de un comunicado de su Cancillería, expresó su respaldo al pueblo venezolano en el proceso de recuperación del orden constitucional, los derechos humanos y la paz.

Desde Ecuador, el presidente Daniel Noboa aseguró que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora” y afirmó que su país será un aliado del pueblo venezolano en el proceso de reconstrucción institucional.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, también se manifestó a favor del operativo estadounidense, con publicaciones en redes sociales en respaldo a la captura de Maduro y fuertes críticas a quienes cuestionaron la acción.

Panamá, en tanto, reafirmó su apoyo a una transición democrática ordenada y al respeto de la voluntad popular expresada en las urnas, según expresó el presidente José Raúl Mulino.

Los gobiernos que repudiaron la intervención de Estados Unidos

En el otro extremo del mapa regional, varios países condenaron el operativo militar y denunciaron una violación al derecho internacional y a la soberanía venezolana.

Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó la captura de Maduro como una “afronta gravísima a la soberanía” y advirtió que se trata de un precedente peligroso para la estabilidad global. Sostuvo que este tipo de acciones evocan “los peores momentos de la injerencia” en América Latina y reclamó una respuesta en el marco de las Naciones Unidas.

México, bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, rechazó “enérgicamente” la acción militar y reiteró su histórica posición de no intervención. A través de la Cancillería, pidió a la ONU facilitar instancias de diálogo, sin hacer referencia a las causas judiciales que pesan sobre Maduro en Estados Unidos.

Cuba también expresó su repudio al operativo. El canciller Bruno Rodríguez denunció lo que calificó como una “agresión militar” de Estados Unidos contra Venezuela y exigió una reacción urgente de la comunidad internacional.

Colombia adoptó una postura más cautelosa. El presidente Gustavo Petro manifestó su “profunda preocupación” por la escalada de tensión en la región y llamó a la desescalada y al diálogo diplomático, mientras su gobierno reforzaba la seguridad en la frontera. Si bien evitó una defensa explícita del mandatario venezolano, su postura fue interpretada como un intento de contener el impacto regional de la crisis.

Uruguay, por su parte, emitió un comunicado en el que rechazó la intervención militar y reafirmó su compromiso con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. El presidente Yamandú Orsi sostuvo que “el fin no puede justificar los medios” y anunció la convocatoria urgente de su gabinete para analizar la situación.

La captura de Nicolás Maduro no solo reconfiguró el escenario político venezolano, sino que volvió a dejar en evidencia las profundas diferencias ideológicas y estratégicas que atraviesan a América Latina frente a una de las crisis más prolongadas y complejas de la región.