La policía británica detuvo este jueves 19 de febrero al príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, en el marco de una investigación vinculada a su relación con el financista estadounidense Jeffrey Epstein. La noticia fue difundida por la BBC y confirmada mediante un comunicado oficial de la fuerza de seguridad.
Según informó la policía de Thames Valley Police, fue arrestado “un hombre de unos sesenta años, residente en Norfolk, bajo sospecha de mala conducta en un cargo público”, al tiempo que se realizaron allanamientos en domicilios de Berkshire y Norfolk. Las autoridades indicaron que el detenido permanece bajo custodia y que, por tratarse de una causa activa, no se divulgarán más detalles para evitar interferencias judiciales.
La detención se produce tras nuevas revelaciones difundidas en los últimos días sobre la relación entre Andrés —exduque de York e hijo de la fallecida Isabel II— y Epstein, condenado en Estados Unidos por delitos sexuales. Documentos publicados recientemente por el Departamento de Justicia estadounidense reavivaron el debate público en el Reino Unido al incluir comunicaciones y referencias a presuntos intercambios de información sensible.
En particular, se analiza si durante su desempeño como Representante Especial para Comercio Internacional e Inversión, cargo que ocupó entre 2001 y 2011, Andrés pudo haber compartido datos oficiales o facilitado contactos de alto nivel al financista. Entre los elementos bajo revisión figuran informes económicos y supuestas gestiones para organizar encuentros en el exterior, incluidos viajes oficiales.
El caso también incluye el examen de comunicaciones y reuniones privadas, así como la utilización del avión privado de Epstein, conocido como “Lolita Express”. Parte de la documentación difundida menciona invitaciones y contactos mantenidos incluso después de la condena del empresario en 2008, lo que generó cuestionamientos sobre la continuidad del vínculo.
Desde distintos sectores políticos británicos reclamaron una investigación exhaustiva. El fiscal general, Stephen Parkinson, señaló días atrás que “nadie está por encima de la ley”, en declaraciones recogidas por medios locales.
El arresto coincide con el 66° cumpleaños del príncipe Andrés y marca uno de los momentos más delicados para la familia real británica en los últimos años. Alejado de las funciones oficiales y sin títulos honoríficos tras decisiones adoptadas previamente por la Casa Real, el hermano del monarca vuelve a quedar en el centro del escrutinio público mientras avanza la investigación judicial.

