Las provincias de Santa Fe, como tantas otras, registra una bajante histórica en el caudal del río Paraná. Estos bajos niveles de agua que se mantienen hace meses generan consecuencias ambientales y dificultan la navegación en varios tramos.
En diálogo con Veo Noticias, el ingeniero Juan Borus del Instituto Nacional del Agua (INA) explicó: “Seguimos con un cuadro de sequía de la planta generalizada. Como los afluentes de los grandes ríos, van a continuar con una situación de aguas muy bajas, probablemente no lleguemos a estar a la altura de Santa Fe como los que tuvimos en la tercera semana de mayo”.
Con relación a los números que podrían alcanzar las aguas, Borus comentó: “Estaríamos en el orden de los 80 cm la mínima que se alcance en el puerto de Santa Fe, el problema no es el mínimo, si no la permanencia. Gran parte de esta bajante se desarrolló en medio de una situación global del clima neutra. Desde hace más de un mes tenemos declarado una niña. Uno debería esperar una menor actividad de lluvia sobre la región”.
Según detalló el ingeniero, los ríos se encuentran con una tendencia descendente que se va a terminar de estabilizar para la semana que viene: “Para el 10 u 11 de noviembre estaríamos esperando una estabilización”.
Sobre la perspectiva para delante, Borus aseguró que por lo menos hasta el 31 de enero vamos a estar en estos niveles de escasez de niveles extremadamente bajos.
Las problemáticas que trae esta bajante es que afectan a todas las actividades que tienen que ver con los recursos hídricos, pero la mayor preocupación en todo el territorio argentino son las tomas de agua, los niveles frente a las tomas de agua urbanas.
Finalmente, Borus explicó: “Es una bajante que no se ha dado en los últimos 50 años. No sabemos si no responde a un ciclo seco, que pueda ser presentado en términos de persistencia y con respecto al año que viene, no podemos asegurar que volvamos a tener una situación extrema o mantener estos niveles”.


