En diálogo con Veo Noticias, Gustavo y Analí, dos vecinos afectados, describieron las consecuencias que sufren cada vez que se registran precipitaciones y reclamaron respuestas concretas a las autoridades municipales.
“Hay un problema desde hace 20 años. Lamentablemente, ningún intendente pudo solucionarlo. Acá llueven dos o tres gotas, literalmente, y se inunda”, expresó Gustavo, quien cuestionó que los inconvenientes persistan pese a los reiterados reclamos.
El agua ingresa a casas, comercios y afecta a una escuela
La problemática no se limita a la acumulación de agua sobre la calzada. Según explicó Gustavo, durante las tormentas el agua alcanza las veredas y termina ingresando a las propiedades.
“No es que se inunda únicamente la calle, sino que se inundan las casas y los negocios. Los comerciantes pierden continuamente muebles. La verdad que es una vergüenza”, manifestó.
El vecino señaló que la situación también afecta a instituciones de la zona, entre ellas una escuela, una vecinal y un centro de salud.
“Hay una escuela privada donde los chicos no pueden ni entrar ni salir cuando se inunda. También tenemos una vecinal y un dispensario”, detalló.
En su caso particular, aseguró que el ingreso de agua a su vivienda ya le provocó daños materiales y consideró que los problemas podrían estar relacionados con el estado de los desagües y el deterioro del pavimento.
“Tengo que venir de madrugada a levantar todo para que no quede bajo agua”
Una de las situaciones más preocupantes es la que atraviesan los comerciantes de la esquina. Analí, propietaria de un negocio del sector, relató que cada tormenta representa una amenaza para su mercadería y sus herramientas de trabajo.
“Supuestamente hubo un arreglo para que esto no volviera a pasar, pero cada vez está peor. Ayer no se iba el agua. Caen dos gotas, literalmente, se inunda y es una pileta”, describió.
La comerciante explicó que, con el paso del tiempo, el problema se agravó y el agua comenzó a ingresar por lugares donde antes no lo hacía.
“Anteriormente no me entraba tanto en el negocio como ahora. Ahora me entra por el baño, por todos lados”, sostuvo.
Además, contó que las tormentas durante la madrugada la obligan a trasladarse hasta el local para intentar evitar pérdidas.
“Tengo que venir a levantar todo. Me quedaba todo bajo agua: freezer, mercadería, todo”, lamentó.
Analí, de 43 años, aseguró que conoce esta problemática desde su infancia, cuando asistía a la escuela Fátima, ubicada en el sector.
“Esto es histórico, de toda la vida. Pero lo que sí se nota es que cada vez es peor”, afirmó.
Desagües tapados, pavimento deteriorado y obras que no alcanzan
Los vecinos también cuestionaron el estado de la infraestructura urbana y señalaron que las intervenciones realizadas hasta el momento no lograron resolver los anegamientos.
Gustavo explicó que recientemente se efectuaron trabajos de limpieza de bocas de tormenta, lo que habría permitido que el agua escurriera con mayor rapidez en algunos sectores. Sin embargo, consideró que los problemas de fondo continúan.
“Esto está roto hace años y sigue igual. Los desagües están cada vez más tapados. Hubo una obra para destaparlos, pero la verdad es que está cada vez peor”, aseguró.
También advirtió sobre el deterioro del pavimento y mencionó otros inconvenientes en las inmediaciones, como problemas cloacales y sectores señalizados de manera provisoria que, según denunció, llevan meses sin una solución definitiva.
Reclaman respuestas definitivas después de años de promesas
Los entrevistados señalaron que representantes municipales, incluido el intendente Juan Pablo Poletti, recorrieron el sector y mantuvieron contactos con vecinos y autoridades vecinales. Sin embargo, cuestionaron que las gestiones todavía no se hayan traducido en una solución permanente.
Analí destacó el acompañamiento de la vecinal y de los habitantes del barrio, que realizan reclamos y gestiones ante las autoridades, aunque sostuvo que no obtienen las respuestas esperadas.
Por su parte, Gustavo pidió un mayor compromiso tanto del municipio como de los propios vecinos para sostener los reclamos.
La preocupación principal es que ya no hacen falta precipitaciones extraordinarias para que se produzcan anegamientos. Según los testimonios, lluvias de corta duración pueden generar importantes acumulaciones de agua, mientras que las tormentas más intensas provocan daños dentro de viviendas y locales comerciales.
Ante este escenario, los habitantes de Francia y Domingo Silva insisten en la necesidad de una intervención integral sobre el sistema de desagües y la infraestructura del sector, para terminar con un problema que, aseguran, lleva más de 20 años sin resolverse.