La inseguridad en Candioti Sur no da tregua y el reclamo vecinal se intensifica. A las denuncias por robos sistemáticos en cocheras y edificios expuestas por referentes barriales, se suman ahora testimonios de comerciantes que describen un panorama de desprotección y aislamiento.
Iris, comerciante de calle Güemes al 3100, relató con crudeza la realidad que atraviesa el sector este del barrio. “Este barrio era muy tranquilo, pero está pasando que hay gente extraña todos los días. No son del barrio, están dando vueltas y la mayor parte de los días es la misma gente”, advirtió.
Tres días, tres robos
La vecina confirmó la frecuencia de los hechos delictivos, señalando una zona específica como foco de los ataques recientes. “Se ha estado robando en la manzana de aquí en diagonal tres días seguidos, tres robos. Nos causa impresión porque ya no sabemos qué hacer. Tenemos cámaras, alarmas y no pasa nada”, lamentó.
Más allá de los conocidos “cuidacoches”, Iris enfatizó que el movimiento sospechoso incluye a personas ajenas que circulan constantemente. “No únicamente cuidacoches, hay gente que viene de otros lados y está dando vueltas”, aseguró.
“Estamos todos encerrados y con miedo”
El impacto en la vida cotidiana es palpable. Los vecinos han tenido que modificar sus hábitos y reforzar la seguridad de sus propiedades hasta sentirse prisioneros en sus propios hogares.
“La sensación es que estamos todos encerrados y con miedo. Todos a la expectativa; si escuchamos un ruido hacemos sonar la alarma comunitaria, prendemos luces, pero estamos con mucho miedo”, describió la comerciante.
En cuanto a su actividad laboral, Iris recordó un violento secuestro que sufrió su familia en 2015, lo que la llevó a tomar medidas drásticas: “Nunca más abrí el negocio a nadie. Llega la noche y nos enrejamos cada vez más. También roban en los comercios”.

Reclamo por mayor presencia policial
Al igual que otros vecinos, Iris cuestionó la escasa visibilidad de las fuerzas de seguridad en las calles del barrio. “Veo poco patrullaje. Pasa un patrullero o dos a la tardecita y no más”, señaló.
Su pedido es concreto: que la policía no solo circule, sino que intervenga de manera preventiva. “Me gustaría que si ven a esta gente, la policía los pare y les pregunte qué están haciendo. Si los vecinos los vemos, la policía también los tiene que ver”, reclamó.
Este testimonio se suma al de Juan Carlos Albretch, quien recientemente denunció una “ola de robos” en cocheras de edificios y la contradicción en las directivas policiales sobre el uso de alarmas comunitarias, configurando un escenario donde los vecinos de Candioti Sur se sienten librados a su suerte ante el avance del delito.

