El anestesista Hernán Boveri presentó un escrito ante la Justicia en el que defendió su inocencia en la causa que investiga el presunto robo de propofol del Hospital Italiano de Buenos Aires. Procesado por administración fraudulenta, el profesional cuestionó la falta de pruebas en su contra y aseguró que la acusación se basa en “rumores” sin sustento.
El descargo fue presentado luego de que se negara a declarar en su indagatoria. En el documento, el médico sostuvo que no existe una descripción concreta de los hechos que se le atribuyen y planteó que se lo coloca en una situación en la que debe “probar un hecho negativo”, es decir, demostrar que no cometió un delito que —según afirma— no está debidamente acreditado.
En su presentación, Boveri también repasó su trayectoria profesional, destacando su formación en la Universidad de Buenos Aires y su carrera dentro del Hospital Italiano, donde se desempeñó como residente, jefe de residentes, médico de planta y docente. “Jamás tuve un cuestionamiento ético ni disciplinario. Mi carrera es intachable”, afirmó.
En relación con la investigación, el anestesista cuestionó el origen de la causa y aseguró que se inició a partir de versiones de terceros que no presenciaron los hechos. Además, negó que exista evidencia material que pruebe la sustracción de propofol y señaló que el propio hospital no registró faltantes del medicamento.
Uno de los puntos centrales de su descargo fue la referencia a su vínculo con Delfina “Fini” Lanusse, también procesada en la causa. Boveri reconoció que mantuvo una relación sentimental con su colega, nacida en el ámbito laboral, y aseguró que fue consensuada y sin situaciones de violencia. Según expresó, la exposición de ese vínculo afectó su vida personal y fue utilizada en el expediente judicial.
El médico también dio explicaciones sobre las jeringas encontradas en su domicilio durante un allanamiento. Afirmó que las había comprado de manera legal para suministrar medicación a su perro, que atravesaba un tratamiento oncológico y falleció posteriormente. En ese sentido, negó cualquier irregularidad vinculada a esos elementos.
Por otra parte, cuestionó la validez de supuestas confesiones obtenidas en el ámbito de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. Según denunció, tanto él como Lanusse fueron sometidos a presiones y amenazas que los llevaron a admitir hechos que niegan haber cometido.
Finalmente, Boveri insistió en que el sistema de control del uso de propofol en el hospital hace inviable la sustracción sin ser detectada, y sostuvo que la causa en su contra carece de fundamentos sólidos. La investigación continúa en manos de la Justicia, que deberá determinar su responsabilidad en los hechos.


