En la previa de los compromisos decisivos que afrontará el equipo en busca del anhelado ascenso, una noticia generó sorpresa e inquietud en el mundo rojinegro: Colón volvió a aparecer inhibido por la FIFA en cinco expedientes distintos.
La medida formal, que comenzó a figurar en los registros del ente madre del fútbol internacional, está vinculada a deudas por derechos de formación y solidaridad originadas en pases anteriores de futbolistas extranjeros que vistieron la camiseta sabalera, tales como Carlos Arrúa, José Neris, Ángel Cardozo Lucena y Jorge Sanguina.
La palabra de José Alonso: “Son cifras que no tienen que alarmarnos”
Ante la repercusión de la noticia, el presidente de Colón, José Alonso, dialogó con medios locales para detallar el trasfondo administrativo de la situación y descartar cualquier complicación de gravedad institucional o deportiva.
“Esto fue reclamado el año pasado, no lo visualizamos nosotros y de repente aparecen estas inhibiciones que son por derechos de formación y solidaridad”, explicó el mandamás sabalero. Asimismo, precisó que no se trata de juicios complejos con jugadores o instituciones locales, sino de aranceles automáticos generados por transferencias previas.
Alonso llevó tranquilidad absoluta al hincha al dimensionar el monto total de las penalizaciones: “El monto total por los cinco reclamos ronda los 35.000 o 40.000 dólares. Son cifras que no tienen que alarmarnos, es un monto insignificante comparado con otros casos que debió afrontar el club”.
Pasos a seguir y enfoque absoluto en el Reducido
En el plano estrictamente deportivo, esta sanción administrativa no afecta la participación de Colón en el Reducido ni altera los planes inmediatos del plantel profesional, que mantiene toda su concentración puesta en el próximo cruce ante Midland. De este modo, la institución busca dar vuelta la página rápidamente para resolver los pendientes económicos y sostener el objetivo principal de devolver al club a la máxima categoría del fútbol argentino.