Las obras de desagüe y reordenamiento vial en la avenida J.J. Paso, que esta semana sumaron nuevos cortes y desvíos, acumulan más de cuatro meses de trabajos, generando una situación crítica para los comerciantes de la zona. Aseguran que la presencia constante del obrador, el polvo y las dificultades para circular han provocado una caída drástica en sus ventas.
“Estamos fundidos, esto ya hace más de cuatro meses que está”, sentenció Nidia, propietaria de un local sobre la avenida. Su testimonio refleja el malestar generalizado de quienes tienen sus negocios en uno de los principales accesos que conecta Santa Fe con Santo Tomé.
“La gente no puede estacionar nunca”
Según relatan los afectados, la dinámica de la obra impide el normal funcionamiento de sus locales. “La gente no puede estacionar nunca, el movimiento del colectivo nos perjudica”, explicó Nidia. Los puesteros se quejan de que no fueron notificados adecuadamente sobre la duración y las características de los trabajos.
El impacto económico es la mayor preocupación. A pesar de la fuerte disminución en la clientela, las obligaciones se mantienen. “Tenemos que pagar impuestos, tenemos que pagar alquiler. Nos están arruinando, y este es el único medio de trabajo que tenemos”, afirmó la comerciante.
Una obra necesaria, pero mal planificada
Los propios comerciantes reconocen que los trabajos eran un reclamo histórico para solucionar los problemas de anegamientos en la zona. “La obra era necesaria, porque es más, nos inundábamos”, admitió Nidia. Sin embargo, cuestionan la ejecución y la falta de alternativas para mitigar el impacto negativo en su actividad.
Mientras tanto, los desvíos de tránsito continuarán por, al menos, dos semanas más. Quienes ingresan a Santa Fe desde Santo Tomé deben circular por un carril en contramano durante 200 metros, mientras que los que salen de la ciudad deben tomar por calle San Lorenzo, luego Jujuy y finalmente Doctor Zavalla para retomar hacia el Puente Carretero.


