La Justicia de Brasil dará inicio este martes al proceso judicial contra la abogada argentina Agostina Páez, detenida desde el 14 de enero en Río de Janeiro por un episodio de discriminación racial ocurrido a la salida de un boliche en el barrio de Ipanema.
La joven, de 29 años, permanece bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica y tiene prohibido abandonar el país, luego de que el hecho —registrado por cámaras de seguridad y difundido en redes sociales— derivara en al menos tres denuncias penales.
La audiencia, que se desarrollará en el Tribunal Penal N°37, será clave para definir el avance de la causa. Según explicó su abogada defensora, Carla Junqueira, el proceso podría resolverse en una sola jornada o extenderse, dependiendo de cómo se desarrollen las exposiciones de las partes.
Páez está acusada de realizar gestos racistas hacia un ciudadano brasileño, una conducta que en ese país contempla penas severas. La querella solicitó una condena de hasta 15 años de prisión, el máximo previsto en función de los delitos imputados.
Frente a ese escenario, la estrategia de la defensa apunta a evitar una pena elevada y, en caso de que el juicio se prolongue, solicitar la revisión de las medidas cautelares para que la acusada pueda regresar a la Argentina mientras continúa el proceso.
Desde el entorno de la abogada sostienen que su situación genera controversia en Brasil, donde la mayoría de las personas detenidas por este tipo de delitos son de nacionalidad local y cumplen prisión efectiva. En ese sentido, remarcan que el arresto domiciliario fue interpretado por algunos sectores como un trato diferencial, aunque la prohibición de salir del país responde a la repercusión pública del caso.
En paralelo, la familia de Páez expresó su preocupación por su estado de salud emocional. Su padre, que viajó a Brasil para acompañarla, aseguró que atraviesa un cuadro de depresión y cuestionó la magnitud de la pena solicitada. También señaló la falta de apoyo institucional, más allá del seguimiento del caso por parte de la Cancillería argentina.
En los días previos a la audiencia, la joven pidió disculpas públicamente por lo ocurrido y reconoció haber tenido “una reacción equivocada”.
Durante la jornada, tanto la Fiscalía como la querella y la defensa expondrán sus argumentos ante el juez, quien deberá resolver si la causa avanza a juicio oral y cuál será la situación procesal de la imputada.
