Las áreas centrales de ciudades como Santa Fe han atravesado cambios profundos en las últimas tres décadas. Según explicó Miguel Rodríguez, docente e investigador de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), uno de los hitos que marcó el declive de la actividad en el centro fue la aparición de los centros comerciales y shoppings en los años 90.
Este fenómeno provocó una migración de la actividad comercial hacia nuevos polos, lo que derivó en un deterioro del espacio público y una merma en la calidad de los servicios en el corazón de la ciudad. “Muchos comercios migraron y eso significó un impacto fuerte en la dinámica del centro”, señaló Rodríguez.
Migración a la periferia y vaciamiento edilicio
Otro factor determinante en la configuración actual de la ciudad es el auge de los barrios cerrados y la vida en la zona suburbana. La búsqueda de mayor seguridad o calidad de vida alejó a una parte importante de la población que antes residía en las áreas centrales.
Este desplazamiento humano trajo aparejada la obsolescencia de edificios y, en muchos casos, su desaparición para dar lugar a playas de estacionamiento. Esta falta de residentes permanentes genera que, tras el horario comercial, las zonas céntricas queden desiertas, un factor que el arquitecto vincula directamente con el aumento de la inseguridad por falta de movimiento.
La ciudad de los 15 minutos y la mixtura de usos
Desde la disciplina urbanística, se plantea como estrategia la mixtura de usos. El objetivo es recuperar el equilibrio entre vivienda y comercio para que el centro tenga actividad durante todo el día y no solo en horario administrativo.
Rodríguez mencionó conceptos como la “ciudad de los 15 minutos”, que busca descentralizar actividades para que los vecinos encuentren servicios en cercanía, y la promoción de centros comerciales a cielo abierto para recuperar el valor del espacio público santafesino.


