Una creencia común sugiere que los ataques cardíacos llegan de imprevisto, pero la ciencia acaba de demostrar lo contrario. Un estudio internacional publicado en el Journal of the American College of Cardiology reveló que el 99% de los eventos cardiovasculares —como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) e insuficiencias cardíacas— afectan a personas que ya presentaban al menos uno de los factores de riesgo clásicos.
La investigación, que analizó más de 9 millones de historias clínicas, concluyó que casi la totalidad de estos episodios ocurren en individuos con condiciones previas identificables. “Casi todas las personas que sufren un infarto o un ACV ya tenían alguna condición previa que podía haberse identificado y tratado a tiempo”, explicó Philip Greenland, autor principal del trabajo.
Los cuatro factores de riesgo
Los especialistas identificaron cuatro señales de alarma que suelen estar presentes antes de un evento grave: presión arterial elevada, colesterol alto, alteraciones de la glucosa y tabaquismo3.
El cardiólogo argentino Juan Pablo Costabel (MN 119.403), jefe de la Unidad Coronaria del ICBA, analizó el estudio y destacó que no se trata de una simple estadística, sino de una relación directa con el daño vascular.
Según el informe, la hipertensión arterial fue el factor más frecuente: más del 93% de los pacientes que sufrieron un evento cardíaco ya tenían presión elevada. Además, hasta el 97% de los casos acumulaba al menos dos factores de riesgo no controlados al momento del episodio.
La situación en Argentina
Los datos globales tienen un correlato preocupante en la realidad local. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018, se estima que en Argentina hay 12,1 millones de personas con hipertensión arterial, pero solo dos millones logran controlarla.
El panorama se completa con otras cifras de alerta:
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Uno de cada cinco adultos fuma.
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Un tercio de la población presenta colesterol elevado.
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El 13% convive con diabetes.
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Cerca del 70% tiene exceso de peso o es sedentario.
Prevención: las 8 reglas de oro
La Asociación Americana del Corazón insiste en que la prevención primaria es clave. Para disminuir la incidencia de estas patologías, recomiendan seguir “8 reglas esenciales”: no fumar, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, dormir entre 7 y 9 horas, controlar el peso y realizar chequeos periódicos de presión, colesterol y glucosa.
Los expertos coinciden en que cuando un paciente parece “no tener factores de riesgo” al momento del infarto, lo que suele faltar no es el riesgo, sino su reconocimiento previo. Años de valores subóptimos en la salud son suficientes para producir un daño acumulativo que podría evitarse con controles médicos regulares.


