La crisis en la empresa Lácteos Verónica se agravó en las últimas horas y pone en riesgo la continuidad de 700 puestos de trabajo directos en la provincia de Santa Fe. La producción se encuentra en una parálisis casi total en las plantas de Clason, Lehmann y Suardi, mientras los empleados denuncian atrasos salariales que se remontan a octubre.
El diputado provincial Carlos Del Frade advirtió este miércoles sobre la gravedad del escenario: “La patronal decidió parar las tres plantas en la provincia, dejando 700 familias en la calle. Es una brutal síntesis de la impunidad empresarial”.
Plantas vacías y falta de transporte
Si bien las fábricas no están cerradas de manera oficial, en la práctica fueron vaciadas y no registran actividad. La situación llegó al punto de que el transporte habitual que trasladaba a los operarios dejó de circular por falta de pago.
En la localidad de Clason, los trabajadores cumplen con la rutina de asistir a la parada del colectivo. Al no llegar el vehículo, certifican el incumplimiento empresarial mediante una exposición civil en la comisaría local.
Deudas y caída de acuerdos
El conflicto financiero se extiende también a los proveedores, incluyendo a los tambos y prestadores de servicios. Según trascendió, la empresa se había comprometido a un abono en cuotas, pero el acuerdo de pagos semanales de un millón de pesos se cayó el pasado 8 de enero.
Desde septiembre de 2025, el único ingreso genuino de la láctea proviene del trabajo a “fasón” —elaboración de productos para terceros—, específicamente el secado de leche en polvo en la planta de Lehmann. Sin embargo, no existen perspectivas de nuevos negocios a corto plazo.
La intervención de la Provincia
El director de Lechería de Santa Fe, Carlos De Lorenzi, reconoció la complejidad del cuadro. “Se trabajó de manera sostenida para facilitar el acceso a financiamiento y se gestionaron vínculos con empresas que pudieran proveer leche a fasón para cubrir gastos corrientes”, explicó el funcionario.
Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo aseguraron que se realizaron gestiones con potenciales inversores y socios estratégicos. En los próximos días está prevista una nueva reunión con los dueños de la firma para buscar alternativas de solución.
Un sector en alerta roja
El caso de Verónica no es aislado. Se suma a la situación de otras históricas del sector como SanCor, Arsa y La Suipachense, que enfrentan parálisis productiva, concursos de acreedores y cheques rechazados.
En conjunto, estas empresas reúnen más de 2.200 trabajadores directos afectados por suspensiones o falta de tareas. El derrumbe de estas compañías amenaza no solo la fuente laboral, sino también el entramado social y económico de las localidades del interior santafesino donde están radicadas.

