
Este jueves, después de las 18, en el interior de una edificación abandonada y en precarias condiciones, ubicada en inmediaciones de calle Amenábar al 4600, en barrio San Lorenzo, en el extremo suroeste de la ciudad de Santa Fe, cuatro personas armadas irrumpieron en el lugar y dispararon contra quienes allí se encontraban.
El ataque dejó como saldo provisorio un muerto y un herido de bala. La víctima fatal fue identificada como Emilio Coronel. El herido es Víctor Zabala, de 45 años, un hombre en situación de calle conocido como “Toco”.
Los vecinos denunciaron el suceso a los operadores de la central de emergencias 911. Arribaron oficiales de Orden Público y de Cuerpos, quienes preservaron el lugar, buscaron testigos del ataque y constataron la existencia de cámaras de videovigilancia públicas y privadas en la zona.
Testimonio
Uno de los participantes del encuentro en la vivienda abandonada, de 26 años, les dijo a los oficiales de Orden Público y de Cuerpos que él también se encontraba en el inmueble junto con otros seis hombres, cuando los atacantes llegaron a bordo de dos motocicletas e ingresaron con los cascos protectores colocados.
Enseguida comenzaron a disparar con armas de fuego, que serían pistolas calibre 9 milímetros, y alcanzaron a Coronel y a Zabala.
Este último recibió tres impactos de bala: uno en el húmero derecho, otro en la región axilar derecha y el tercero en la pierna izquierda. Los tres proyectiles quedaron alojados en su cuerpo, ya que ninguno tuvo orificio de salida.
Zabala fue trasladado al hospital Cullen, donde fue recibido por los médicos del servicio de Emergentología. Coronel murió en el lugar.
Peritajes criminalísticos
La novedad sobre el crimen fue informada a las jefaturas de la Unidad Regional I La Capital y de la Policía de Investigaciones (PDI) Región I, ambas de la Policía de Santa Fe (PSF), que a su vez dieron intervención al fiscal de Homicidios en turno del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
El fiscal ordenó, en primer lugar, que se recabara información sobre el estado de salud de Víctor Zabala; que fueran identificadas todas las personas que pudieran brindar información como testigos, entre ellas quienes se encontraban dentro del inmueble en el momento del ataque; y que se constatara la existencia de cámaras de videovigilancia públicas y privadas que pudieran contener imágenes del ataque y del recorrido de llegada y fuga de las dos motocicletas, para proceder al secuestro de las grabaciones.
Ordenó además la realización de los peritajes criminalísticos y, una vez finalizados, el traslado del cadáver a la morgue judicial, para que los médicos forenses practicaran la autopsia y establecieran científicamente la causa de la muerte.
Los peritajes criminalísticos fueron realizados por los agentes especialistas del área Científica de la Policía de Investigaciones (PDI).