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una santafesina en Calcuta Universidad Católica de Santa Fe Voluntariado

De Santa Fe a Calcuta: una estudiante de la UCSF vivió un voluntariado que transformó su mirada sobre la humanidad

Paz Mina viajó a la India inspirada en la obra de la Madre Teresa y colaboró con las Misioneras de la Caridad. La experiencia marcó su formación personal y profesional.

22 de marzo de 2026


Una experiencia atravesada por el servicio, la fe y el contacto con realidades extremas marcó la vida de Paz Mina, estudiante avanzada de Psicología de la Universidad Católica de Santa Fe, quien viajó a Calcuta para realizar un voluntariado junto a las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por Teresa de Calcuta.

La joven santafesina, de 24 años, tomó la decisión en 2025, mientras cursaba la etapa final de su carrera y realizaba una pasantía en la universidad. El impulso definitivo surgió tras sus Prácticas Profesionales Supervisadas en la terapia intensiva del Hospital José María Cullen, donde comenzó a reflexionar sobre la importancia de la dimensión humana en contextos de vulnerabilidad.

Sin necesidad de requisitos formales estrictos, Paz se sumó a un grupo pastoral universitario de Madrid y viajó a la India, donde durante un mes fue la única argentina en un equipo diverso, integrado por voluntarios de distintos países y edades. Allí, explicó, todos comparten una misma tarea: asistir a quienes más lo necesitan, sin distinciones.

En Calcuta, una ciudad atravesada por profundas desigualdades, colaboró en hogares como Prem Dan, donde residen personas en situación de calle o con discapacidades. Sus tareas incluyeron desde la limpieza y la alimentación hasta el acompañamiento cotidiano, a través de gestos simples como conversar, brindar afecto o hacer compañía.

“La superpoblación y la pobreza se perciben de inmediato, pero también la generosidad de la gente”, relató sobre el contexto social y cultural de la India, donde conviven distintas religiones y formas de entender la vida y la muerte.

La experiencia también fortaleció su formación como futura psicóloga. Según contó, el trabajo con las hermanas le permitió profundizar reflexiones sobre la deshumanización en ámbitos críticos como la salud. “En Calcuta vi cómo devolver humanidad a quienes habían sido olvidados puede darse a través de algo tan simple como una mirada o una palabra”, expresó.

Uno de los momentos más significativos fue el vínculo con una mujer con dificultades para comunicarse, que se emocionó al recibir un trato afectuoso. “Ahí comprendí el valor de una mirada dicha con amor”, recordó.

De regreso en Argentina y a un paso de recibirse, Paz destacó que este tipo de experiencias permiten ampliar la mirada y formar profesionales más sensibles. “El mundo necesita personas dispuestas a involucrarse con la realidad. No hace falta ir tan lejos: podemos empezar en nuestro entorno cotidiano”, afirmó.

Para la joven, el paso por la India dejó una certeza: el ejercicio de cualquier profesión implica un compromiso con los demás. “Si al menos una persona se sintió amada, entonces todo valió la pena”, concluyó.