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Divididos lanzó su nuevo disco de estudio después de quince años

"Divididos" es el esperado álbum de 12 canciones que propone una tesis intuitiva sobre la vida actual, combinando rock potente y profunda reflexión introspectiva.

21 de noviembre de 2025


El grupo de rock nacional Divididos lanzó su nuevo álbum de estudio, el primero de material inédito en tres lustros. El trabajo, titulado simplemente Divididos, fue grabado a lo largo de seis años y ha sido recibido como una obra que trasciende la simple colección de canciones, ofreciendo una “tesis intuitiva” sobre la forma en que vivimos en la actualidad.

La placa, compuesta por doce temas, mantiene el inconfundible ADN del grupo, respetando sus propios tiempos de inspiración y producción. El álbum combina reflexiones profundas sobre la naturaleza y los usos y costumbres de la sociedad del siglo XXI, reafirmando el título de “La Aplanadora” por su potencia arrolladora.

Una mirada introspectiva sobre el presente
El viaje musical comienza con “Aliados en un viaje,” un ejercicio de postpunk que sienta las bases de una búsqueda más espiritual y vital que musical para el trío. La canción, co-compuesta con Pedro Irigaray, letrista de la primera formación de MAM, establece un mensaje clave: “Cuidando aquello que nos hace bien.”

Otro de los puntos destacados del nuevo álbum de Divididos es “Montes de olvidos,” un hard rock en el que la armónica reaparece después de tres décadas. Por otro lado, temas como “Doña Red” ofrecen un diagnóstico social, reflejando una suerte de crisis existencial ante la dinámica “hipnótica o anestesiante” de las redes sociales.

El arte del trío como foco central
En una era de colaboraciones, Divididos optó por enfocarse en su formato más sólido: el arte del trío. La increíble sinergia del tándem Ricardo Mollo (guitarra y voz) y Diego Arnedo (bajo), con casi cinco décadas de complicidad musical, se complementa con la batería de Catriel Ciavarella, cimentando su lugar entre los mejores power-tríos del rock mundial.

La propuesta visual del disco funciona como una declaración de principios. La tapa presenta una bandera argentina atravesada por una sutura o cicatriz. El cierre del álbum llega con “Grillo,” una canción criolla con un inicio austero que luego se expande gracias a una orquestación a cargo de Nico Sorín, proporcionando una coda memorable y luminosa.