“Cualquier país que quiera ‘jugar’ con la ridícula decisión de la Corte Suprema, especialmente aquellos que han ‘estafado’ a EEUU durante años, e incluso décadas, se enfrentará a un arancel mucho más alto, y peor, que el que aceptaron hace muy poco”, publicó Trump en sus redes sociales.
Incertidumbre nacional y global
Como respuesta, la Casa Blanca modificó el decreto presidencial 14.380 del 29 de enero, que imponía aranceles especiales a países exportadores de petróleo a Cuba bajo la justificación de proteger la seguridad nacional del país norteamericano.
Mientras tanto, crece la incertidumbre sobre el destino de hasta u$s170.000 millones recaudados hasta ahora por concepto de aranceles. Empresas estadounidenses y varios estados gobernados por demócratas informaron que van a recurrir a la justicia para reclamar indemnizaciones, aunque Trump advirtió que este proceso podría extenderse durante años.
El mandatario incluso amenazó con posibles aumentos en los aranceles para las importaciones provenientes de países que intenten aprovechar la decisión judicial.
Los nuevos aranceles no se aplican a la mayor parte de los productos originarios de Canadá y México, amparados por el acuerdo de libre comercio vigente entre los tres países. Sin embargo, a la importación de determinados productos como automóviles y acero podrían aplicarse nuevos aranceles a partir de lo que autorizó la Corte Suprema en una votación de 6 a 3.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense negocia desde 2025 nuevos tratados comerciales con países como Corea del Sur e India. Por otra parte, se prevé una negociación durante este año para el Tratado de Libre Comercio T-MEC con Canadá y México.
La liberalización de las importaciones desde la década del 80′ fue un punto de crítica de Trump, que argumentó la falta de redito por parte de socios clave como Japón, la Unión Europea o China.
Fuente: Ambito

