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El ayuno intermitente no mejora la salud si no se reducen las calorías

Un estudio científico reveló que modificar los horarios de comida no impacta en el metabolismo ni en el sistema cardiovascular si no existe un déficit energético real.

21 de enero de 2026


Un reciente hallazgo científico desafía la creencia popular sobre las dietas de restricción horaria: el ayuno intermitente no mejora la salud metabólica ni cardiovascular a menos que vaya acompañado de una disminución en el consumo de calorías.

Esta conclusión surge de una investigación publicada en Science Translational Medicine por el Instituto Alemán de Nutrición Humana Potsdam-Rehbruecke (DIfE) y la Universidad de Medicina de Berlín. Tras analizar a un grupo de mujeres con sobrepeso u obesidad, los expertos determinaron que modificar exclusivamente el horario de las comidas no aporta beneficios clínicos significativos en los marcadores metabólicos.

La importancia del déficit calórico

El estudio, denominado ChronoFast, se diseñó bajo una modalidad estricta para aislar las variables. Consistió en alternar durante dos semanas dos ventanas de ingesta: una de 8:00 a 16:00 y otra de 13:00 a 21:00.

El médico legista especialista en nutrición, Martín Carrizo, destacó la metodología utilizada: “Se trata de un ensayo clínico aleatorizado y cruzado. Esto significa que no se compararon dos grupos distintos, sino que cada participante actuó como su propio control, pasando por ambos esquemas horarios”.

La clave de la investigación fue que la cantidad de calorías y nutrientes se mantuvo idéntica a diario en ambas fases. Según explicó Carrizo, al ser un estudio estrictamente isocalórico, se demostró que “los beneficios metabólicos observados en estudios previos no provienen de un mecanismo intrínseco del ayuno, sino de algo mucho más simple: comer menos”.

Sin cambios metabólicos, pero con reloj interno modificado

Los resultados del análisis mostraron que cambiar únicamente el horario de ingesta no produjo mejoras relevantes en los niveles de glucosa, insulina, lípidos ni en los marcadores de inflamación.

Sin embargo, el equipo dirigido por la profesora Olga Ramich sí detectó una alteración en el reloj biológico de las participantes. Se observó un desplazamiento del reloj interno de unos 40 minutos dependiendo del horario de alimentación asignado.

Beeke Peters, primera autora del estudio, detalló que “el momento en que comemos funciona como una señal para nuestros ritmos biológicos, de modo similar a la luz”, lo que influyó también en los patrones de sueño de las mujeres sometidas al protocolo.

Qué es el ayuno intermitente y sus riesgos

Según la Mayo Clinic, el ayuno intermitente es un patrón de alimentación basado en límites de tiempo, donde se alternan períodos de dieta normal con intervalos de consumo nulo o muy bajo de calorías.

Si bien investigaciones previas sugerían mejoras en la presión arterial o el colesterol, la institución advierte que restringir calorías en general podría ofrecer los mismos beneficios. Además, alertan sobre posibles efectos adversos como cansancio, mareos, dolores de cabeza y afectaciones al ciclo menstrual.

Los investigadores alemanes concluyeron que la mayoría de los trabajos anteriores no diferenciaban si los beneficios venían del horario o de comer menos involuntariamente. Este nuevo estudio ofrece evidencia robusta de que, sin reducción calórica, el horario por sí solo no incide en la salud metabólica.