
Durante la jornada del lunes en la ciudad de San Cristóbal, y tras el crimen ocurrido dentro de la Escuela N° 40 Mariano Moreno, se completaron los principales procedimientos policiales y judiciales orientados al esclarecimiento del hecho.
Entre las medidas adoptadas se encuentra la aprehensión del adolescente de 15 años, cuyo examen en ambas manos arrojó resultado positivo para residuos de disparo de arma de fuego. También se secuestraron las imágenes captadas en el establecimiento, que rápidamente se viralizaron en redes sociales y medios de comunicación.
Además, fue incautada la escopeta calibre 12 utilizada en el ataque, que el propio agresor abandonó en un patio tras efectuar los disparos. A esto se suman los testimonios de quienes intervinieron para reducirlo y entregarlo a la Policía, que luego lo trasladó a una dependencia.
Entre los elementos personales secuestrados, el teléfono celular del menor aparece como una pieza central para la investigación. Fuentes vinculadas al entorno familiar señalaron que allí podría encontrarse material relevante. “En el teléfono celular es probable que esté la historia completa, en imágenes y audio, de cómo llevó un arma cargada a la escuela y disparó contra sus compañeros”, indicaron.
Motivaciones
Testimonios de personas cercanas al adolescente intentan aportar elementos para comprender lo ocurrido. Algunos lo describen en un contexto de vulnerabilidad familiar, mientras que otros señalan rasgos de una personalidad introvertida, con fuerte presencia en redes sociales.
En ese marco, el teléfono celular aparece como un posible eje para reconstruir no solo lo sucedido, sino también el proceso previo que pudo haber derivado en el ataque que terminó con la vida de Ian Cabrera, de 13 años, y dejó a otros alumnos heridos.
La caja de Pandora
Compañeros de curso del joven coincidieron en señalar la centralidad del celular en su vida cotidiana. Según relataron, gran parte de su tiempo estaba dedicado a juegos en línea y redes sociales.
“Su vida está dentro del teléfono”, afirmaron varios de ellos. Incluso algunos advirtieron que el contenido del dispositivo podría resultar revelador. “Abrir ese celular puede ser una verdadera caja de Pandora. Nadie sabe con qué se van a encontrar”, señalaron, en referencia a la gravedad de lo ocurrido.
Imágenes con audio
A partir de estos testimonios, los investigadores no descartan que el ataque haya sido premeditado. En ese sentido, el contenido del teléfono podría incluir registros audiovisuales que permitan reconstruir la secuencia previa.
Se analiza la posibilidad de que el adolescente haya documentado aspectos como la obtención del arma, la planificación del ingreso al establecimiento y sus intenciones posteriores, lo que podría aportar elementos clave para la causa.
Desenlace crucial
El teléfono celular permanece ahora bajo custodia judicial y fue puesto a disposición de la fiscalía del Ministerio Público de la Acusación. Será esa instancia la encargada de peritar el dispositivo y acceder a su contenido.
De confirmarse la existencia de registros audiovisuales, podrían resultar determinantes para esclarecer el hecho en su totalidad y comprender las circunstancias que rodearon uno de los episodios más conmocionantes registrados en la comunidad educativa de San Cristóbal.
