El Congreso de la República destituyó este martes al presidente José Jerí al aprobar una moción de censura que reunió 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, sobre un total de 112 legisladores presentes. El mandatario, de 39 años, había asumido el cargo hace apenas 130 días.
Sobre Jerí pesaba una investigación fiscal por presunto tráfico de influencias, vinculada a reuniones no registradas con el empresario Zhihua Yang, proveedor del Estado. La acusación parlamentaria lo señaló por “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer la Presidencia.
El Congreso deberá elegir ahora a una autoridad provisoria que complete el mandato hasta el 28 de julio. Quien asuma se convertirá en el octavo presidente peruano en los últimos diez años, en un contexto de prolongada inestabilidad política.
Una crisis que se arrastra desde 2016
La actual situación es parte de una secuencia de enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo que se profundizó tras las elecciones de 2016, cuando un Parlamento fragmentado y con fuerte presencia opositora comenzó a chocar con gobiernos sin mayoría propia.
En ese período, el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski renunció en 2018 antes de enfrentar una inminente destitución por el escándalo Odebrecht. Su vicepresidente, Martín Vizcarra, completó parte del mandato hasta que fue removido por el Congreso en 2020 bajo la figura de “incapacidad moral permanente”.
Tras su salida, Manuel Merino asumió la Presidencia, pero renunció cinco días después en medio de protestas masivas. El Parlamento designó entonces a Francisco Sagasti, quien condujo un gobierno de transición hasta 2021.
Ese año fue electo Pedro Castillo, destituido en diciembre de 2022 luego de intentar disolver el Congreso y gobernar por decreto. Su vicepresidenta, Dina Boluarte, asumió el poder, pero también fue removida meses atrás tras un juicio político impulsado por el Parlamento.
Nuevo escenario abierto
Jerí había llegado a la Presidencia el 10 de octubre, tras la salida de Boluarte, cuando se desempeñaba como titular del Congreso. Su gestión quedó marcada por la fragilidad institucional y las tensiones con las distintas bancadas.
Entre los nombres que circulan como posibles sucesores figuran María del Carmen Alva y José María Balcázar, en un escenario atravesado por divisiones políticas e ideológicas.
La votación de este martes confirma la continuidad de una dinámica en la que el Congreso ha sido determinante en la caída de varios mandatarios, consolidando un ciclo de alta rotación presidencial que mantiene en vilo a la política peruana.

