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El Estado se queda con $56 de cada $100 que genera el campo: la presión impositiva sigue superando el 50% de la renta

A pesar de una leve baja respecto a mediciones anteriores, el nuevo Índice FADA de junio revela que los impuestos nacionales, provinciales y municipales absorben el 56,3% de la renta agrícola. La soja sigue siendo el cultivo más castigado por la carga tributaria.

19 de diciembre de 2025


La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentó su informe trimestral sobre la participación del Estado en las rentas agrícolas, arrojando un dato contundente: el 56,3% de la renta de una hectárea promedio en Argentina se destina al pago de impuestos. Esto significa que, una vez descontados los costos de producción, administración y comercialización, de cada $100 de utilidad que genera el productor, $56,30 regresan al sector público en sus distintos niveles.

Una baja que no alivia la presión estructural

Si bien la cifra actual del 56,3% muestra un descenso en comparación con mediciones anteriores, esta mejora responde principalmente a la recuperación de los rendimientos tras la sequía histórica y a la eliminación de retenciones en algunos productos regionales y lácteos. Sin embargo, los analistas de FADA advierten que la presión sigue siendo “crítica” para la rentabilidad del sector.

“La caída del índice se explica por una mejor perspectiva de cosecha y algunos cambios normativos, pero el Estado sigue quedándose con más de la mitad de lo que el campo produce”, señalaron desde la fundación.

La “torta” de los impuestos: el peso del Gobierno Nacional

Uno de los puntos más polémicos que destaca el informe es la distribución de la carga tributaria. Del total de impuestos que paga el campo, la gran mayoría no vuelve a las provincias en forma de coparticipación:

  • Impuestos Nacionales: Representan el 94,2% de la carga total. La mayor parte corresponde a los Derechos de Exportación (retenciones) y al Impuesto a las Ganancias.

  • Impuestos Provinciales: Suman un 4,9%.

  • Impuestos Municipales: Apenas el 0,9%, principalmente por tasas viales.

Esta estructura genera un fuerte drenaje de recursos desde las zonas productivas hacia el Gobierno Nacional, limitando la inversión local en infraestructura y desarrollo.

Radiografía por cultivo: la soja, a la cabeza

El impacto fiscal no es parejo para todos los granos. El informe desglosa la participación del Estado según el tipo de cultivo:

  1. Soja: Es el cultivo con mayor presión, con un 63,3%.

  2. Trigo: Alcanza el 48,4%.

  3. Maíz: Se ubica en el 46,5%.

  4. Girasol: Presenta una tasa del 44,2%.

Precios y costos: la nueva amenaza

A la fuerte presión impositiva se le suma un escenario internacional complejo. Los precios de los granos han mostrado una tendencia a la baja, mientras que los costos de los insumos (muchos de ellos dolarizados) y los fletes han seguido subiendo.

“Con precios internacionales menores y costos que no bajan al mismo ritmo, la renta se achica. Si a esa renta más pequeña le seguimos quitando el 56%, el margen del productor queda en una zona de riesgo”, advierten desde el sector.

El informe concluye que, aunque la brecha cambiaria ha dado cierto respiro, la sostenibilidad del modelo agrícola depende de una revisión profunda de la estructura tributaria, especialmente de aquellos impuestos que no consideran si el productor tuvo ganancias o pérdidas, como las retenciones.