Este viernes, en los Tribunales de Santa Fe, el fiscal Omar De Pedro imputó a Lucas Z., un joven de 27 años, tras protagonizar una frenética persecución policial en el barrio Guadalupe. La audiencia fue presidida por el juez penal Sebastián Szeifer, quien dispuso que el acusado permanezca detenido, al menos, hasta el próximo miércoles, cuando se tratarán las medidas cautelares.
El conductor, identificado como el hijo de un exjuez de la provincia, fue asistido por el defensor particular Edmundo Saade. En la audiencia se le atribuyeron los delitos de daños, desobediencia y resistencia a la autoridad en concurso real.
Crónica de una huida violenta
El hecho ocurrió el pasado 16 de marzo, cerca de las 23:40. Según el relato fiscal, el personal del Comando Radioeléctrico intentó detener la marcha de una camioneta Ford Ranger frente a la Basílica de Guadalupe, en Javier de la Rosa al 600, para un chequeo de rutina.
Lejos de acatar la orden, el conductor emprendió una fuga a alta velocidad, circulando en contramano por varias calles del barrio y embistiendo lateralmente a un patrullero. La situación se tornó más grave a la altura de calle French al 2000, donde una maniobra brusca del imputado obligó al móvil policial a realizar un desvío violento, provocando un choque que destruyó el tren delantero, motor y ópticas del vehículo oficial.
Resistencia y aprehensión
Pese a los daños y a quedar cruzado en la avenida, Lucas Z. reinició la marcha eludiendo nuevamente a los agentes. La persecución finalizó en la intersección de Dorrego al 7700 tras una nueva colisión.
Sin embargo, el joven intentó escapar a pie por unos 100 metros sobre calle Ayacucho. Al ser alcanzado por los efectivos, el imputado arrojó golpes de puño contra el personal policial antes de ser finalmente reducido y trasladado a la dependencia policial. El fiscal solicitó que el acusado continúe en prisión preventiva debido al riesgo de fuga y la gravedad de los daños causados al patrimonio público.

