El fenómeno de El Niño 2026-2027 alcanzó oficialmente la categoría de intensidad muy fuerte, de acuerdo con las mediciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El registro encendió las alertas de los organismos meteorológicos internacionales por los posibles efectos sobre el clima durante los próximos meses.
La clasificación se estableció luego de que la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial central registrara una anomalía de 2 °C durante el trimestre agosto-septiembre-octubre. Se trata de un indicador que permite medir la intensidad del fenómeno a partir de las diferencias con los valores habituales para esa época del año.
Según las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el calentamiento podría intensificarse todavía más y alcanzar una anomalía de hasta 3,7 °C durante el período noviembre-diciembre-enero, con un pico estimado para diciembre.
De concretarse ese escenario, el episodio podría ubicarse entre los más intensos registrados desde 1950 y superar algunos de los valores alcanzados durante el fenómeno de 2015-2016.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027, de acuerdo con los pronósticos elaborados por 13 centros climáticos nacionales e internacionales.
Qué significa que El Niño sea de intensidad muy fuerte
La categoría de intensidad se determina a partir del aumento de la temperatura del agua en una región específica del Pacífico ecuatorial, conocida como Niño 3.4.
Los parámetros utilizados establecen diferentes niveles de intensidad: un calentamiento inferior a 1 °C corresponde a un episodio débil; entre 1 °C y 1,5 °C, moderado; entre 1,5 °C y menos de 2 °C, fuerte; y a partir de los 2 °C, muy fuerte.
Este calentamiento modifica la circulación atmosférica y la distribución de humedad y calor a escala global. Como consecuencia, aumenta la probabilidad de que se produzcan lluvias intensas, sequías, olas de calor y crecidas de ríos, aunque sus efectos varían según la región.
Los especialistas advierten que una intensidad muy fuerte no significa que todos los territorios vayan a experimentar los mismos impactos ni permite anticipar fenómenos meteorológicos puntuales. Se trata de una señal climática que modifica las probabilidades para las próximas temporadas.
Más lluvias en el Litoral y la región central de Argentina
Para Argentina, uno de los principales efectos asociados a El Niño es la mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales, especialmente en el noreste y el centro del país.
José Luis Stella, climatólogo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), explicó que el escenario de largo plazo anticipa condiciones más húmedas, particularmente en el noreste argentino y la región central.
El especialista también recordó que durante septiembre y octubre ya se registraron distintos episodios de tormentas severas y advirtió que la frecuencia de lluvias intensas suele aumentar durante esta etapa del año cuando El Niño se encuentra activo.
De acuerdo con las perspectivas climáticas para octubre-diciembre, el SMN identificó mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las habituales en el Litoral, Córdoba, sectores de Cuyo, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
En particular, para la región del Litoral, el escenario requiere atención por la posibilidad de lluvias abundantes, crecidas de los ríos y un mayor impacto sobre las cuencas hídricas.
En cuanto a las temperaturas, las proyecciones también contemplan valores medios inferiores a los habituales para el trimestre en Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis, La Pampa y el oeste bonaerense.
El seguimiento del fenómeno y las advertencias
La intensidad de El Niño no implica automáticamente que se produzcan inundaciones o daños generalizados. Su impacto depende también de otros factores climáticos, como la temperatura del océano Atlántico, las condiciones del océano Índico y la variabilidad atmosférica regional.
Por ese motivo, los organismos meteorológicos insisten en la importancia de realizar un seguimiento permanente de la evolución del fenómeno y actualizar las previsiones a medida que se incorporan nuevas mediciones.
Desde el SMN recomiendan prestar atención a los alertas meteorológicos, los avisos a corto plazo y los pronósticos semanales, especialmente en las regiones donde se espera una mayor frecuencia de precipitaciones.
Con un pico de intensidad previsto para diciembre y una persistencia estimada hasta febrero de 2027, El Niño se perfila como uno de los principales factores climáticos a seguir durante la próxima temporada de primavera y verano.