Durante el tradicional rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el pontífice manifestó su consternación por la situación en regiones atravesadas por la violencia y afirmó que no es posible permanecer en silencio frente al sufrimiento de las víctimas. “Lo que les hiere, hiere a toda la humanidad”, expresó ante los fieles presentes, que siguieron la ceremonia pese a las inclemencias del tiempo.
En ese sentido, remarcó que la muerte y el dolor que provocan estos conflictos afectan a toda la familia humana y constituyen una afrenta contra Dios. Sus palabras se dieron en el marco de la creciente tensión internacional, marcada por recientes episodios bélicos en Medio Oriente.
Finalmente, el Papa reiteró su llamado a la paz e instó a la comunidad internacional a avanzar hacia un diálogo “sincero”, basado en el respeto por la dignidad humana. Además, pidió sostener la oración para que cesen las hostilidades y se abran caminos que permitan resolver los conflictos de manera pacífica.
