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El petróleo se disparó 55% en un mes por la guerra en Medio Oriente

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán impactó de lleno en los mercados: el gas subió más del 70% y las bolsas globales registraron fuertes caídas.

28 de marzo de 2026


A un mes del inicio del conflicto en Medio Oriente, los mercados internacionales muestran un fuerte impacto marcado por la volatilidad y la incertidumbre. El precio del petróleo registró un salto cercano al 55%, impulsado por los daños en infraestructuras energéticas y las tensiones en zonas clave para el comercio global de crudo.

El barril de Brent —referencia en Europa— alcanzó los 112 dólares tras subir más de un 55%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), indicador en Estados Unidos, trepó cerca de un 49% y se ubicó en torno a los 100 dólares, su nivel más alto desde 2022.

En paralelo, el gas natural también sufrió un fuerte incremento y superó el 70% de suba, reflejando el temor de los mercados a una eventual interrupción en el suministro energético global.

El conflicto, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, generó especial preocupación por la situación en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo. Las restricciones y amenazas en esa zona alimentaron el alza de los precios.

El impacto no se limitó al mercado energético. Las principales bolsas internacionales registraron caídas generalizadas: los índices europeos retrocedieron entre un 8% y un 12%, mientras que en Estados Unidos el Nasdaq Composite cayó más de un 16%. También se observaron pérdidas en Asia, con fuertes bajas en plazas como Seúl y Tokio.

Analistas advierten que este escenario refleja un creciente pesimismo por una posible desaceleración económica global, en un contexto de inflación en alza y expectativas de subas en las tasas de interés. En ese marco, tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal optaron por mantener sin cambios sus políticas monetarias en sus últimas reuniones.

Por sectores, las compañías vinculadas al consumo, la industria y el turismo fueron de las más afectadas, mientras que las empresas energéticas se vieron beneficiadas por el encarecimiento del crudo.

En tanto, activos tradicionalmente considerados refugio, como el oro, registraron caídas, en un contexto donde los inversores priorizaron la liquidez y el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas.

La evolución del conflicto y la incertidumbre en torno a la seguridad en el estrecho de Ormuz continúan siendo factores clave que condicionan el comportamiento de los mercados globales y el precio de la energía a nivel internacional.