En una jornada que marca un antes y un después en la geopolítica mundial, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó a través de sus redes sociales que Alí Khamenei, el líder supremo de Irán, murió este sábado tras una operación militar conjunta con Israel. El ataque aéreo alcanzó el complejo residencial del ayatollah en el corazón de Teherán.
”Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto”, sentenció Trump en su cuenta de Truth Social. El mandatario norteamericano calificó la operación como un acto de “justicia” y aseguró que representa “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”.
Pruebas del deceso
La confirmación llegó tras horas de hermetismo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había adelantado por televisión que existían “fuertes indicios” de que el tirano no había sobrevivido a la destrucción de su búnker. Según fuentes de inteligencia citadas por la cadena KAN, tanto Trump como Netanyahu habrían tenido acceso a una fotografía del cuerpo de Khamenei tras ser rescatado de entre los escombros por equipos de élite.
El fin de una era de hierro
Khamenei, nacido en Mashad en 1939, ocupaba la cúspide del poder teocrático desde 1989, cuando sucedió al ayatollah Khomeini. Su mandato de más de tres décadas se caracterizó por:
- Hostilidad internacional: Fue el principal promotor del “Eje de la Resistencia”, financiando a grupos como Hezbollah y Hamas.
- Represión interna: Su régimen persiguió ferozmente la disidencia, especialmente tras las protestas de 2022 por el asesinato de Mahsa Amini.
- Desarrollo nuclear: Impulsó el programa atómico iraní, lo que derivó en constantes sanciones económicas contra su país.
Un futuro incierto para el régimen
La desaparición de la figura que controlaba el Ejército, la Justicia y el Parlamento deja un vacío de poder peligroso. Con la reciente muerte de quien era su sucesor natural, Ebrahim Raisi, las miradas se posan ahora sobre Mojtaba Khamenei (hijo del líder fallecido), aunque los analistas internacionales advierten sobre una posible fractura interna en la Guardia Revolucionaria.
Mientras el mundo observa con cautela la reacción de las fuerzas armadas iraníes, el mapa de poder en el Golfo Pérsico comienza a reconfigurarse de manera drástica.
