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Estados Unidos prueba un dron de combate que puede despegar desde barcos y transportar armas en su interior

La Armada estadounidense avanza en el desarrollo del V-Bat, una aeronave no tripulada de la empresa Shield AI diseñada para operar desde plataformas reducidas sin necesidad de una pista convencional. El proyecto apunta a combinar reconocimiento, capacidades ofensivas y un amplio radio de acción, con el objetivo de ampliar las opciones de despliegue naval.

14 de octubre de 2026


Estados Unidos avanza con las pruebas del V-Bat, un dron militar que busca incorporar capacidades de combate a una aeronave no tripulada capaz de despegar y aterrizar verticalmente. El desarrollo está a cargo de Shield AI y apunta a facilitar las operaciones desde buques que no cuentan con el espacio necesario para utilizar aviones de combate tradicionales.

Una de las principales características del sistema es su capacidad para operar desde superficies reducidas. Gracias a su diseño, el V-Bat puede elevarse y aterrizar apoyándose sobre la parte trasera del fuselaje, sin depender de una pista convencional. Esta configuración permitiría desplegarlo desde embarcaciones con plataformas destinadas actualmente a helicópteros.

Un dron con capacidades de combate

A diferencia de los vehículos aéreos no tripulados utilizados exclusivamente para vigilancia, el V-Bat apunta a integrar funciones de reconocimiento y ataque. Entre las características previstas figuran compartimentos internos para transportar armamento, sistemas electrónicos avanzados y la posibilidad de incorporar armas guiadas.

El analista de defensa Andrei Serbin Pont destacó que el concepto busca acercar algunas capacidades de los aviones de combate modernos a una plataforma sin piloto. El diseño contempla, además, reducir la exposición del armamento y mejorar las condiciones de operación en escenarios militares complejos.

El proyecto también prevé un alcance de hasta 1.340 millas náuticas, según las proyecciones difundidas sobre el programa. Esa distancia ampliaría las posibilidades de operar lejos de las bases terrestres y de los grandes portaaviones, aunque las prestaciones definitivas deberán confirmarse durante las pruebas.

Las pruebas y el cronograma de desarrollo

La siguiente etapa del programa contempla ensayos con el motor F-110, utilizado también por aeronaves militares como los F-16 y F-15. Las evaluaciones permitirán avanzar en la validación de la propulsión y de las maniobras de despegue y aterrizaje vertical.

Posteriormente, el desarrollo deberá avanzar con la integración de los sistemas de misión, los sensores, las comunicaciones y las capacidades de armamento. Según el cronograma informado, la empresa proyecta completar etapas centrales del programa en 2028 y alcanzar una capacidad operativa inicial en 2029.

El costo estimado también forma parte de la propuesta. De acuerdo con Serbin Pont, cada unidad podría rondar los 27 millones de dólares, una cifra inferior a la de un caza tripulado como el F-35. Sin embargo, una comparación integral debe contemplar también los gastos de incorporación, equipamiento, armamento y mantenimiento.

Qué relación tiene el proyecto con Argentina

El desarrollo estadounidense también despierta interés por su vínculo con una variante más liviana de la misma familia tecnológica que Argentina prevé incorporar para tareas de patrullaje marítimo.

Según explicó Serbin Pont, la versión destinada a la Armada Argentina tiene características y objetivos diferentes. Con un peso aproximado de 73 kilos, está orientada al reconocimiento y la vigilancia desde patrulleros oceánicos, y no fue concebida como una plataforma de combate.

De esta manera, mientras Estados Unidos explora un sistema no tripulado con capacidad ofensiva y operación desde buques, la incorporación prevista por Argentina apunta a reforzar la observación y el control de los espacios marítimos.