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Frigorífico Don Juan retomó la actividad y preservó 25 puestos de trabajo

Tras una audiencia en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la empresa reanudó las operaciones en su planta local. Se confirmó la desvinculación de 27 trabajadores y el gremio planteó que podrían producirse reincorporaciones a medida que se recupere el nivel de actividad.

21 de septiembre de 2026


El frigorífico Don Juan retomó las operaciones en su planta local luego de una audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, en el marco del conflicto laboral que había puesto en riesgo la continuidad de prácticamente todo su personal.

Del encuentro participaron el ministro de Trabajo de la provincia, Roald Báscolo, representantes sindicales y uno de los propietarios del establecimiento, Ariel Castelló. A partir de la negociación se acordó avanzar en una reestructuración de la empresa que permitió sostener 25 puestos de trabajo.

Sin embargo, 27 trabajadores que ya habían recibido los telegramas de despido quedaron desvinculados de la firma. Según explicó Daniel Roa, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Carne, el objetivo es que puedan producirse reincorporaciones en la medida en que la empresa recupere sus niveles históricos de actividad.

Roa señaló que actualmente se trabaja bajo el esquema previsto por el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta que permite establecer acuerdos durante situaciones de crisis y preservar las fuentes laborales.

Una reestructuración para evitar el cierre

El dirigente gremial destacó la intervención del Ministerio de Trabajo y sostuvo que el objetivo principal fue evitar que la planta permaneciera cerrada.

“De una planta cerrada es el peor negocio para todos y principalmente para los trabajadores”, planteó Roa, quien explicó que la continuidad de la actividad permite mantener abierta la posibilidad de una recuperación de los puestos laborales que quedaron vacantes.

Según indicó, Don Juan cuenta con una trayectoria de varias décadas y una cartera de clientes en distintas zonas del Litoral y la Mesopotamia. Por ese motivo, consideró que la reestructuración puede permitirle a la empresa recuperar progresivamente su actividad.

Importaciones y caída del consumo

Al analizar las causas que llevaron al frigorífico a esta situación, Roa habló de un escenario “multicausal” y mencionó principalmente dos factores: el incremento de las importaciones de carne de cerdo desde Brasil y la caída del consumo interno.

Según el dirigente, en la última década las importaciones de carne porcina desde Brasil registraron un fuerte crecimiento, lo que, a su entender, impactó sobre la producción local.

A esto sumó la pérdida de poder adquisitivo y la modificación de los hábitos de consumo. En ese sentido, señaló que parte de los consumidores optó por otras fuentes de proteínas o por productos de menor costo, como el pollo.

Don Juan se dedica principalmente al procesamiento y troceo de carne de cerdo y abastece al mercado interno. Para Roa, la situación que atraviesa la empresa refleja dificultades que afectan a distintos eslabones de la cadena porcina.

El impacto en otros frigoríficos de la región

El secretario general del gremio advirtió que las dificultades no se limitan a Don Juan y mencionó el impacto sobre otros establecimientos de la región.

Como ejemplo, señaló al frigorífico Guadalupe, ubicado en Recreo, que actualmente registra una reducción en su nivel de faena. Según explicó, la planta había proyectado alcanzar las 20.000 cabezas mensuales y actualmente se encuentra en torno a las 16.000, mientras que el ritmo diario habría descendido de unas 800 a entre 650 y 700 cabezas.

Para Roa, la menor actividad de un establecimiento repercute sobre el resto de la cadena, incluidos los productores porcinos que necesitan colocar su producción.

También señaló que otros frigoríficos y mataderos orientados al mercado interno atraviesan dificultades, con reducción de jornadas y esquemas de garantía horaria.

El gremio reclama políticas para el sector

Frente a este escenario, desde el Sindicato de Trabajadores de la Carne plantearon la necesidad de implementar políticas públicas destinadas a sostener y financiar a la industria.

Roa reclamó tanto a la Provincia como a la Nación medidas de financiamiento y herramientas específicas para el sector. Según sostuvo, la actividad frigorífica genera empleo, movimiento económico y arraigo en distintas localidades, además de aportar a la generación de divisas.

En el caso puntual de Don Juan, el acuerdo alcanzado permitió retomar la producción y preservar 25 puestos de trabajo, mientras los 27 trabajadores desvinculados quedaron a la espera de una eventual recuperación de la actividad que permita analizar futuras reincorporaciones.