La Justicia santafesina publicó este lunes los fundamentos de la condena impuesta al muralista Andrés Iglesias, conocido como Cobre, acusado por una expareja de abuso sexual en el ámbito privado de la convivencia. La pena fue dictada por el juez Lisandro Aguirre, a partir de una acusación sostenida por los fiscales Luciana Escobar Cello y Matías Broggi, junto a las abogadas querellantes Jaquelina Bussi y Paula Condrac. El fallo se basó en la reconstrucción de los hechos ocurridos en un espacio de intimidad, a partir de prueba testimonial y documental que permitió sostener la versión de la denunciante.
Uno de los puntos clave del fallo fue el análisis del testimonio de la víctima, considerado por el magistrado como sólido y coherente. Aguirre remarcó que en los delitos contra la integridad sexual, donde muchas veces no hay testigos presenciales, el relato de la víctima puede constituir la prueba central, siempre que se descarte una posible fabulación o intención de perjudicar al acusado. En este caso, el relato fue reforzado con elementos externos, como mensajes y declaraciones testimoniales, que le dieron consistencia a su versión.
En su resolución, el juez subrayó que el testimonio de la mujer estuvo cargado de detalles y emociones, y que mantuvo coherencia con otras pruebas presentadas. La solidez probatoria —dijo— no solo radicó en la narrativa interna, sino en su respaldo con indicios periféricos que confirmaron la acusación. De esta manera, la Justicia concluyó que existían elementos suficientes para dictar la condena contra el artista, que actualmente enfrenta una pena de siete años y medio de prisión.


