El Grupo Grassi se impuso en la puja por el control de Vicentin al lograr las adhesiones necesarias en el marco del cramdown —la instancia judicial que permite evitar la quiebra de una empresa—. La propuesta presentada por el grupo cerealista rosarino consiguió el respaldo de la mayoría del capital adeudado y de la cantidad de acreedores, superando los porcentajes exigidos por la ley concursal (dos tercios del capital y más del 51% de las cápitas).
En tanto, la oferta conjunta de Molinos Agro y Louis Dreyfus Company alcanzó la mayoría en número de acreedores, pero no logró cumplir con el piso requerido en capital al momento en que Grassi completó la presentación ante el juzgado.
El plazo para ingresar las adhesiones vencía este sábado a la medianoche, y Grassi fue el primero en presentarlas, lo que definió su victoria en la competencia por quedarse con la agroexportadora santafesina.
Ahora, el juez del concurso, Fabián Lorenzini, junto con la Sindicatura, deberá verificar y certificar las adhesiones para luego homologar la propuesta. Con esa aprobación se iniciará el traspaso del grupo, que actualmente se encuentra bajo administración judicial, y la ejecución del plan de pagos a los acreedores.
Como parte de su propuesta, Grassi firmó acuerdos con Bunge y Cargill para la operación de plantas, puertos y comercio exterior, manteniendo la originación de granos bajo su control. Además, selló una alianza con la empresa cordobesa Porta Hermanos, líder en la producción de etanol, para gestionar la planta de Vicentin en Avellaneda.
La empresa ganadora del cramdown se comprometió a mantener en funcionamiento todas las unidades productivas y conservar las fuentes laborales.
Grassi, segundo mayor acreedor comercial de Vicentin, había encabezado la oposición judicial al plan de pagos original presentado por la firma, que fue declarado inconstitucional. Aquella propuesta implicaba una quita de hasta el 80% para medianos y grandes acreedores.
La caída de Vicentin, ocurrida a fines de 2019 con una deuda estimada en 1.500 millones de dólares, marcó el mayor default en la historia del mercado de granos argentino.


