Un enfermero de 44 años, oriundo de Gualeguaychú, fue encontrado sin vida este viernes en un departamento del barrio porteño de Palermo. El caso es investigado por la Justicia como una muerte dudosa, luego de que en el lugar se hallaran numerosas drogas de uso hospitalario.
El hallazgo se produjo durante la tarde, tras un llamado al 911 que alertó que el hombre no respondía mensajes ni llamados desde el lunes. Ante esta situación, su hermana —quien reside en Entre Ríos— se hizo presente en el domicilio, ubicado en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2400, junto a la propietaria del inmueble, quien facilitó el ingreso.
Al entrar, efectivos de la Policía de la Ciudad encontraron al enfermero sentado en una silla del comedor, ya sin signos vitales. En el interior del departamento se detectó la presencia de más de 50 ampollas de distintos medicamentos, jeringas, guantes de látex y tres teléfonos celulares.
Entre las sustancias secuestradas había ampollas de propofol y fentanilo, además de otros fármacos como lidocaína, midazolam, diazepam, adrenalina y antibióticos, todos de uso habitual en ámbitos hospitalarios. Los elementos quedaron bajo resguardo por orden judicial para su análisis.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, quien ordenó las primeras medidas para determinar las circunstancias del fallecimiento. Los investigadores buscan establecer si el hombre se encontraba solo al momento de su muerte y si hubo intervención de terceros.
El hecho se conoce en una semana atravesada por fuertes repercusiones en el ámbito médico, tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, también hallado sin vida en Palermo. La autopsia determinó que su fallecimiento estuvo vinculado al consumo de propofol y fentanilo.
A partir de ese caso, el Hospital Italiano de Buenos Aires denunció el faltante de medicamentos y se abrió una investigación judicial por el uso indebido de estas sustancias. La causa derivó en la imputación de dos profesionales y en allanamientos vinculados a presuntas reuniones privadas donde se consumían anestésicos.
En ese contexto, la muerte del enfermero suma un nuevo episodio que profundiza la preocupación por el manejo irregular de fármacos hospitalarios y sus posibles consecuencias fuera del ámbito médico.
