Según datos oficiales difundidos tras el cierre del escrutinio, la participación en las elecciones legislativas 2025 fue del 67,85%, uno de los registros más bajos a nivel nacional desde el retorno de la democracia. Esto significa que el 32,15% del padrón electoral no concurrió a votar, es decir, 11.570.024 electores sobre los 35.987.634 habilitados.
El fenómeno no es aislado: en los últimos procesos electorales de las provincias que desdoblaron sus elecciones, seis de ellas no superaron el 60% de participación, destacando Chaco, donde en mayo la mitad del electorado se abstuvo de votar.
Distintos analistas atribuyen la baja concurrencia a malestar social, deterioro económico y desencanto con la clase dirigente, así como a factores como la desconfianza en instituciones y partidos políticos, percepción de corrupción, sensación de que el voto no genera cambios, polarización extrema, noticias falsas y promesas incumplidas.
Históricamente, desde 2011 con la implementación de las PASO, el promedio de participación fue del 77%, con un descenso a 72% en las legislativas de 2021, probablemente influido por la pandemia. En 2023, todas las provincias superaron el 70%, con Santa Cruz como la más baja (72,71%) y Tucumán la más alta (83%).
Los antecedentes muestran que en los primeros años tras la recuperación democrática, la afluencia superaba el 85% en las presidenciales y se mantuvo elevada hasta 2015. Desde entonces, salvo en 2019, no se volvió a alcanzar ese techo.
El análisis de las 10 provincias con elecciones desdobladas (abril-septiembre 2025) anticipó la tendencia. En seis distritos (San Luis, Salta, Misiones, Santa Fe, CABA y Chaco) ni siquiera se alcanzó el 60%, mientras que el resto osciló entre 61 y 71%, siendo Corrientes el más alto (70,95%). En términos absolutos, sobre 25.502.680 empadronados, votaron 15.139.359, dejando 10.363.321 electores ausentes.
El caso de la provincia de Buenos Aires resultó clave: por su peso electoral (37% del padrón), 5,5 millones de bonaerenses no votaron, con un porcentaje de asistencia de apenas 60,98%. En CABA, casi la mitad del padrón se abstuvo, lo que evidenció un fenómeno nacional de desgaste y desinterés por la política.


