En Vivo

CambioClimático clima ElNiño FenómenoElNiño Lluvias NASA PronósticoClimático

La NASA advierte que El Niño podría ser más intenso que el de 1997 y analiza señales clave del océano

Un estudio basado en 35 años de observaciones satelitales detectó similitudes entre el fenómeno actual y el episodio de 1997-1998, uno de los más fuertes registrados. Los especialistas advierten que el calentamiento del Pacífico podría alcanzar una intensidad excepcional, aunque sus efectos dependerán de la evolución de la atmósfera y de cada región.

23 de octubre de 2026


El fenómeno de El Niño de 2026 está bajo seguimiento de la NASA debido a las señales detectadas en el océano Pacífico. Un análisis del organismo estadounidense comparó el comportamiento actual con los episodios de 1997-1998 y 2015-2016, y encontró una configuración que recuerda especialmente al primero, considerado uno de los más intensos de las últimas décadas.

El informe, publicado por el NASA Earth Observatory, utiliza 35 años de mediciones satelitales para estudiar las variaciones en la altura de la superficie del mar. Estos datos permiten identificar la acumulación de agua cálida en el Pacífico ecuatorial, una de las señales características del fenómeno.

Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, señaló que las observaciones actuales muestran similitudes con las de 1997 y que, por el momento, los indicadores apuntan a un episodio potencialmente más intenso. Sin embargo, aclaró que esa comparación no significa que sus consecuencias vayan a repetirse exactamente de la misma manera.

Qué detectaron los satélites en el Pacífico

Las imágenes satelitales muestran que, durante octubre de 2026, el nivel del mar se encuentra por encima de lo normal en sectores del Pacífico central y oriental, con una extensión de agua cálida hacia las costas de Sudamérica.

Esta elevación se produce, en parte, porque el agua se expande al calentarse. Por eso, las mediciones de la altura oceánica permiten a los científicos observar cómo se distribuye el calor y seguir la evolución de El Niño.

Para realizar la comparación histórica, los investigadores analizaron registros de distintas misiones satelitales, entre ellas TOPEX/Poseidon, Jason-2 y Sentinel-6 Michael Freilich. La continuidad de estas mediciones permite estudiar los cambios del océano y contrastar las condiciones actuales con las de décadas anteriores.

Otra señal importante apareció a comienzos de 2026, cuando los satélites detectaron una onda Kelvin cálida cerca de Micronesia, en el Pacífico occidental. Estas ondas transportan grandes volúmenes de agua cálida hacia el este y pueden debilitar los vientos alisios, favoreciendo el desarrollo del fenómeno.

Para abril, esas masas de agua habían alcanzado el Pacífico oriental. En determinadas zonas, la expansión del agua cálida elevó la superficie del mar entre 30 y 40 centímetros respecto de los valores habituales.

Por qué preocupa la comparación con 1997

El episodio de 1997-1998 provocó importantes alteraciones climáticas en distintas partes del mundo. La configuración oceánica observada en octubre de aquel año presenta semejanzas con la actual, especialmente por la extensión de las aguas cálidas hacia Sudamérica.

No obstante, los científicos advierten que cada evento tiene características propias. El Niño de 2015-2016, por ejemplo, también fue intenso, pero la distribución del calentamiento oceánico fue diferente y estuvo asociada con otros patrones de precipitaciones.

La ubicación de las aguas más cálidas, la fuerza de los vientos y la respuesta de la atmósfera influyen en dónde se producen lluvias intensas, inundaciones o períodos de sequía. Por eso, una mayor intensidad del fenómeno no implica necesariamente que todos los países vayan a experimentar los mismos impactos.

Según las estimaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) difundidas en octubre, existe un 83% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el período comprendido entre fines de 2026 y comienzos de 2027.

El impacto climático todavía es incierto

El seguimiento de la NASA también incorpora información sobre el color del océano y la presencia de fitoplancton, organismos microscópicos que constituyen la base de la cadena alimentaria marina.

Cuando los vientos alisios se debilitan, disminuye el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes. Ese proceso puede reducir la disponibilidad de nutrientes en la superficie y modificar la concentración de fitoplancton, otra señal de los cambios que atraviesa el Pacífico.

Los investigadores continuarán observando estas variables para determinar cómo evoluciona el fenómeno y qué consecuencias podría tener en los próximos meses.

Aunque la comparación con 1997 genera preocupación por la posibilidad de un evento extraordinariamente intenso, la NASA remarca que las semejanzas no garantizan un comportamiento idéntico. Los pronósticos deberán actualizarse a medida que se conozcan nuevos datos sobre el océano y la atmósfera.